Bolivia podría frenar entregas de gas a Argentina y el país analiza Chile como opción de abastecimiento

Bolivia podría frenar entregas de gas a Argentina y el país analiza Chile como opción de abastecimiento

El gobierno diseñó un plan frente a la posibilidad concreta de que el país envíe menos gas o interrumpa la provisión por tomas en sus campos. Se usarán reservas de combustibles o se importará más gas licuado.

Las autoridades energéticas argentinas (la Secretaría de Energía, el Ente Nacional Regulador del Gas -Enargas- y La Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico -Cammesa-) ya diseñaron un plan frente a la posibilidad concreta de que Bolivia disminuya o corte el suministro de gas natural a Argentina previsto por contrato, dada la violencia política y social que se suscitó en las últimas semanas. 

La empresa estatal Integración Energética Argentina (Ieasa, exEnarsa), comunicó ayer que no hubo "ningún inconveniente" en la importación de gas natural de parte de la petrolera estatal YPFB –Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Bolivia-.

La aclaración llegó luego de que el portal EconoJournal difundiera la carta que envió el lunes Marcelo Guarachi, gerente de Contratos de Exportación de Gas Natural de YPFB, a Claudia Mundo, presidente de Ieasa, en la que advierte sobre tomas en campos petrolíferos y sus posibles complicaciones.

En concreto, YPFB pidió ser liberada de la cláusula "entregar o pagar" (deliver or pay) ante las tomas en el campo Carrasco y estaciones de bombeo y compresión de hidrocarburos. Bolivia, de esta forma, no asegura la entrega de los 10,5 millones de metros cúbicos por día (MMm3/d) previstos por contrato, que hasta ahora se venía cumpliendo. Ese volumen se utiliza para abastecer a las distribuidoras de gas y las generadoras termoeléctricas del norte de Argentina.

El plan oficial diseñado para alejar los efectos de este peligro -que no se materializó hasta el momento- es, como primera medida, regasificar la reserva de Gas Natural Licuado (GNL) presente en el barco ubicado en el puerto de Escobar, en Buenos Aires, e importar más cargamentos en caso de que la situación se agrave y se extienda en el tiempo.

Opciones de abastecimiento

Si esto presentara algún tipo de problema, Argentina podría recurrir a importar gas licuado a través del puerto de Mejillones, en Chile, como sucedió entre 2016 y 2018, en los tres meses más duros del invierno (junio, julio y agosto). Chile no produce gas, pero puede regasificarlo y entregarlo en el Gasoducto Norandino.

Otra opción es aumentar la inyección de gas producido en Argentina, lo que representa una oportunidad para petroleras que cerraron algunos pozos desde el comienzo de la primavera, en especial YPF. Sin embargo, la mayor provisión del fluido choca contra la escasa capacidad ociosa de los gasoductos. Y el gas nuevo no tendría forma de llegar a los hogares, industrias y centrales térmicas del norte del país, que ahora utilizan el gas boliviano.

Si todo lo anterior no alcanzara, en una situación en la que ya se configuraría una emergencia, el gobierno evalúa utilizar reservas en stock de combustibles líquidos de reemplazo para la generación térmica (fuel oil y gasoil), "que prácticamente han sido eliminados de la matriz en los últimos años".

Las autoridades locales destacaron que la generación eléctrica por fuentes renovables aumentó desde cubrir el 2% de la demanda total a un promedio cercano al 8% y suplió la demanda de gas y otros combustibles más caros y contaminantes.

Desde Ieasa afirmaron en un comunicado oficial que trabajan "de manera coordinada" con las autoridades energéticas locales monitoreando los acontecimientos para "minimizar cualquier posible impacto en el sector".

 

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