Bolivia celebra un año de democracia entre amenazas golpistas de la oposición

Bolivia celebra un año de democracia entre amenazas golpistas de la oposición

El 18 de octubre de 2020 el MAS obtuvo el 55,1% de apoyo en las elecciones presidenciales, que devolvieron el orden constitucional al país. A pesar de que Luis Arce goza de alto apoyo, su presidencia enfrenta permanentes amenazas de grupos golpistas.

Bolivia celebra un año de recuperación de la democracia este 18 de octubre. En la misma fecha de 2020, Luis Arce, del Movimiento Al Socialismo (MAS), triunfó en las elecciones presidenciales, con lo cual se acabaron 11 meses de Gobierno de facto de Jeanine Áñez (2019-2020).

"Se cumple un año de la victoria del MAS. Después del golpe de Estado, el 18 de octubre de 2020 el pueblo boliviano, a través del voto, expresó su desprecio y odio hacia la derecha boliviana. En cambio, el MAS recibió la confianza para que siga trabajando por el bienestar del pueblo boliviano", dijo a Sputnik el diputado del oficialismo Héctor Arce.

A pesar de las pruebas que demuestran que hubo un golpe de Estado contra Evo Morales (2006-2019), la oposición al MAS aún niega que se haya llegado a tal extremo. Lejos de formular alguna autocrítica por haber quebrado 37 años de vida constitucional, quienes apoyaron el derrocamiento de Morales advierten que lo volverían a hacer.

En los últimos meses el país soporta una nueva oleada de discursos golpistas, que tildan de "dictadura" al Gobierno constitucional de Arce. Por ello, este 18 de octubre el MAS juntó a sus bases en la ciudad de La Paz para dar una muestra de fortaleza y unidad.

"La derecha golpista, que hoy quiere impunidad, pretendía nuestras cabezas. Fue el pueblo boliviano, con su voto, quien reconoció que la derecha no representa sus intereses. Por eso ganamos con el 55% las elecciones en octubre pasado", dijo el presidente Arce en la Cumbre Nacional para la Reconstrucción Económica y Productiva.

Horas antes, el ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, había anunciado que justamente un año atrás hubo un intento de magnicidio contra Arce, con lo cual pretendían que los representantes del Gobierno de facto continuaran en el poder.

En este intento de magnicidio hay exministros de Áñez implicados, como Luis Fernando López, responsable de la cartera de Defensa, quien habría realizado los contactos para contratar sicarios y paramilitares de Colombia y Estados Unidos.

Un año de democracia
"Lamentablemente, sectores radicales de la derecha antipatria hoy buscan nuevamente generar inestabilidad, dolor, llanto, luto y muerte en el país", comentó el diputado Héctor Arce. Y advirtió que "ese respaldo [del 55,1%] sigue vigente, se ha demostrado en la gran concentración que hemos tenido el 12 de octubre con el wiphalazo a nivel nacional".

Luego de las elecciones presidenciales del año pasado, la oposición aceptó su derrota y bajó sus ánimos golpistas. Intentó resucitar el 24 de septiembre pasado, día de Santa Cruz de la Sierra, cuando el gobernador Luis Fernando Camacho avaló que se ultraje en los actos oficiales a la wiphala, una bandera que tiene el mismo status constitucional que la tricolor.

Además, ese día Camacho no le permitió hablar al vicepresidente David Choquehuanca, quien en ese momento era presidente interino, porque Arce participaba en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Desde entonces, el enfrentamiento entre oficialismo y oposición es imposible de ocultar. Con el wiphalazo del 12 de octubre pasado se procuró dignificar a la bandera representativa de los pueblos indígenas de los Andes.
Según cálculos del Gobierno, en esa jornada salieron a las calles más de un millón de personas en todo el país. Con tal muestra de fuerza movilizadora, la oposición tuvo que reconocer que no les son favorables las condiciones para dar un golpe de Estado exitoso.

Luego de la denuncia de Del Castillo, Camacho habló con la prensa: "Creo que es una irresponsabilidad para el pueblo boliviano. Primero, por una cuestión de seriedad, debería hacer la denuncia correspondiente, pero dentro de lo que es el proceso investigativo y no así solamente ante la población", dijo el gobernador cruceño, quien en 2019 lideró la movilización civil que desembocó en el golpe contra Morales. En ese momento, Camacho era presidente del Comité Pro Santa Cruz.

"Aquí no hay asesinos. No hay personas que quieran atentar contra la vida de absolutamente nadie. Lo que hay es un pueblo sediento de respuesta para poder superar la crisis económica, la crisis de salud", dijo Camacho.

Y evaluó que el presidente Arce "a eso se debería abocar y no estar en un show, buscando palestra para llevar denuncias irresponsables a la opinión pública sin haberla hecho en el orden legal".
A pesar de las quejas de Camacho sobre la economía boliviana, los números no lo avalan. En los primeros seis meses de 2021, el Producto Interno Bruto (PIB) de Bolivia creció un 9,4%.

Autoproclamación ilegal
La semana pasada, el Tribunal Constitucional Plurinacional emitió una sentencia según la cual en 2019 no hubo una sucesión presidencial legal, luego del derrocamiento de Morales.

Según el diputado Arce, "se ratifica con absoluta firmeza lo que veníamos diciendo: que en 2019 no hubo tal sucesión constitucional, como se pretendía posicionar en la opinión pública. Por tanto, hubo autoproclamación", de la exsenadora Jeanine Áñez, actualmente presa por este y otros delitos.

"Hubo usurpación de funciones, hubo un golpe de Estado. Ciertos actores políticos tendrán que explicar su papel en ese golpe", agregó. Y mencionó al líder del partido Comunidad Ciudadana (CC), Carlos Mesa, quien ya fuera presidente entre 2003-2005, cuando tuvo que asumir porque era vicepresidente de Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-1997 y 2002-2003), quien huyó a Estados Unidos luego de provocar la llamada Guerra del gas, en la cual 67 personas fueron asesinadas por las fuerzas armadas.

Mesa era candidato en las elecciones del 20 de octubre de 2019, cuando se iniciaron las movilizaciones dirigidas a derrocar a Morales. En ese momento, el líder del CC no reconoció su derrota y convocó a la población a movilizarse.

Arce recordó que en esos días Mesa decía a la prensa: "Voy a ir a la presidencia o voy a ir preso". Finalmente se presentó en las elecciones del año pasado, cuando obtuvo un exiguo 28% frente al 55% del MAS.

"El señor Mesa acuñó una frase, 'fraude monumental' [en las elecciones de 2019]. Ahora va a tener que demostrar dónde está el fraude monumental, dónde están las pruebas. Deje de ser pajpaku [hablador, en aymara], deje de ser mentiroso. Presente pruebas", pidió el diputado del MAS por Cochabamba.

Y consideró que si Mesa no llegó a la presidencia, "donde debería estar es en la cárcel, porque ese llamado que hizo [a que la población salga a protestar a las calles] generó llanto, dolor y muerte en el país".

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