Blanca tregua: 60 años del Tratado Antártico

Blanca tregua: 60 años del Tratado Antártico

Desde la firma del Tratado Antártico en 1959, su statu quo sigue vigente. Chile apuesta por convertir a Punta Arenas en la puerta de entrada del continente y consolidar su presencia territorial y científica.

La firma del Tratado Antártico en 1959 por 12 países y que Chile ratificó en 1961, puso fin a 21 años de conflictos diplomáticos iniciados por buques alemanes producto de la caza ballenera y focas para la sustracción de aceite, lo que generó intensas consecuencias geopolíticas que terminaron tensionando una intrincada disputa por el territorio blanco, y de paso, activar un amplio despliegue de la corona británica con barcos militares encubiertos, movilizando tropas de Argentina y Chile en pro de resguardar sus respectivas soberanías.

El historiador argentino Pablo Fontana en su libro La Pugna Antártica sostiene la tesis que algunos de los países confrontados en la Segunda Guerra Mundial y en la Guerra Fría, trasladaron sus rivalidades al polo sur ocasionando enfrentamientos en los mares australes activando “el mayor despliegue de fuerzas militares sobre el sexto continente”.

Si bien la Antártica fue amenazada con transformarse en el centro de una nueva conflagración, el ministro de Relaciones Exteriores, Roberto Ampuero, realiza un positivo balance de la vigencia del Tratado Antártico. “Durante 60 años ha sido el instrumento central del sistema de cogobierno internacional de la Antártica, desarrollándose en torno a él un completo sistema jurídico que ha garantizado la paz y la protección del medioambiente en el Sexto Continente. Las Reuniones Consultivas del Tratado -como la celebrada en Santiago en 2016-, permiten dialogar a nivel mundial sobre estas materias”.

El canciller sostiene que dentro de ese marco jurídico “Chile ha continuado defendiendo sus derechos antárticos, al promover la profundización de dicho régimen”.

Es por ello que el nuevo Estatuto Antártico Chileno, en actual tramitación en el Congreso Nacional o iniciativas como el Centro Antártico Internacional, tendrán un rol clave en la Región de Magallanes y la Antártica Chilena porque en el futuro “implica potenciar el turismo y todo lo que es la investigación científica”, dice Ampuero a Qué Pasa.

Entre exploraciones y naufragios

Se reconoce como el descubridor de la antártica al Almirante español Gabriel de Castilla el año 1603, quien avista las islas Shethland del Sur. “Otros sostienen que su hallazgo fue de los griegos alrededor de 500 años antes de nuestra era, al deducir la existencia de una gran masa de hielo continental ubicada al sur del continente africano, bautizada como Terra Australis Incognita”, dice Juan Alberto Castañeda, historiador y académico de la Escuela de Gobierno de la Universidad de Chile.

Los forjadores de la independencia de Chile tomarían estos y otros pasajes de la historia, demostrando conciencia y conocimiento de que nuestro país se extendía hasta el territorio antártico. Así lo acredita una carta y memorial de Bernardo O’Higgins dirigido en 1831 al Capitán Coghlan de la Marina Británica, en que se afirma que su patria se extiende por uno y otro océano hasta Nueva Shetland del Sur, añadiendo que posee la llave del Atlántico y del Pacífico hasta el Polo Antártico.

El historiador Juan Alberto Castañeda, pone en contexto la visión de O’Higgins al afirmar que “su mirada estratégica de política exterior responde al referente británico para la construcción del Estado-nación de Chile, visión inserta en consolidar un imperio ultramarino, y sus referentes jurídicos desde el derecho español que los usó en la construcción de la soberanía nacional para evitar la expansión de otras naciones”.

Nueva brisa en el Polo Sur

Así es como la historia abre espacio al quehacer de la ciencia antártica. La saga de descubrimientos logrados influyen en consolidar el trabajo investigativo sobre y bajo el hielo. Una herramienta fantástica para la toma de decisiones dentro de las altas esferas políticas internacionales, lo que representa una oportunidad única a escala global. “Esto trae saldos positivos para Chile, y en especial para la Región de Magallanes y Antártica chilena, al situar a Punta Arenas como puerta de entrada más importante del mundo al continente blanco al facilitar logística y servicios, que permiten a esos países visitantes, obtener datos valiosos para toda la humanidad y las futuras exploraciones espaciales a partir del análisis de los ecosistemas y la bioprospección, haciendo del quehacer de las ciencias un pilar fundamental, quedando tareas pendientes, como por ejemplo, el patrimonio genético, el cual aún no está zanjado”, explica Edgardo Vega, Subdirector del Instituto Antártico Chileno (Inach).

Por eso resulta significativo el rol que cumplen los 42 países que actualmente hacen ciencia de calidad  en ese continente, cuyos resultados asesoran a los 29 países consultivos que  deciden cómo administrar ese territorio.

Vega, explica que el Inach opera desde el año 2003 de forma descentraliza en Punta Arenas, aunque ya suman 55 años de historia “cubrimos todas las materias científicas, tecnológicas, de difusión e innovación antárticas, ceñidos a los estándares internacionales, participando del Sistema del Tratado Antártico y Foros Internacionales; además de cautelar por el fortalecimiento de Punta Arenas como puerta de entrada al Continente Blanco”, dice.

El Programa Nacional de Ciencia Antártica (Procien) 2019 contempla 106 proyectos de investigación, e incluyen iniciativas seleccionadas por el Inach y Conicyt, a través de diversas fuentes de financiamiento y contiene proyectos institucionales y de cooperación internacional, por eso “para el 2019 se espera el mayor apoyo a la ciencia antártica en la historia nacional, dado el volumen de científicos e investigaciones involucradas, y la amplitud de la cooperación con investigadores de otros países”, comenta Vega.

En los 15 últimos años, el crecimiento que ha experimentado el programa científico nacional, ha producido el 70% de todas sus publicaciones científicas sobre la antártica, superando por primera vez el 2018 los 100 proyectos científicos liderados por académicos chilenos. Por eso actualmente se trabaja en potenciar seis grandes prioridades para los próximos 20 años adelanta Edgardo Vega “se avanza en definir el alcance global de la atmósfera antártica y del océano austral; entender cómo, dónde y por qué sus capas de hielo pierden masa; Revelar la historia; Aprender cómo la vida evolucionó y sobrevivió; Observar el espacio y el universo; y reconocer y mitigar las influencias humanas”.

Natalia Easton, Seremi de Economía de Magallanes, señala que su cartera trabaja en impulsar un polo de desarrollo económico antártico desde la ciencia, logística y turismo “esperamos materializar un Centro Sub-Antártico en Puerto Williams y en Punta Arenas un Centro Antártico Internacional. Para esto último, estamos en espera del término de la fase de diseño arquitectónico, para evaluar y potenciar el modelo de gestión, junto atraer inversiones que permitan hacer viable su construcción y mantención, de manera de hacerlo sostenible en el tiempo”.

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