Biden prorrogará «meses» las medidas antiinmigración

Biden prorrogará «meses» las medidas antiinmigración

Biden prorrogará «meses» las medidas antiinmigración

Hace algo menos de un año, cuando Joe Biden era solo el candidato demócrata favorito para ganar las primarias, prometió que daría un vuelco a la política de inmigración de Donald Trump en cuanto llegara a La Casa Blanca: «En el primer día, eliminaré la decisión del presidente Trump de limitar el asilo y de acabar con el programa MPP», aseguró sobre los impedimentos del Gobierno para solicitar asilo en EE.UU. en la frontera sur y sobre el programa que permite al país devolver a los solicitantes al otro lado de la frontera, mientras esperan que su petición de asilo sea procesada.

Falta algo menos de un mes para que Biden jure su cargo como presidente de EE.UU., y empieza dar marcha atrás en esas promesas, que podrían provocar un «efecto llamada» en México y Centroamérica después de años de limitaciones a la inmigración por parte de la Administración Trump. Así lo han asegurado en una entrevista con Efe los asesores principales de Biden en política doméstica y seguridad nacional, Susan Rice y Jake Sullivan, ambos veteranos de la Administración Obama.

«La capacidad de procesamiento en la frontera no es como una luz que se puede encender y apagar», aseguró Rice sobre el desmantelamiento de las limitaciones impuestas por la Administración Trump para revisar las solicitudes de asilo. «Los migrantes y los solicitantes de asilo no deberían creer en absoluto a las personas en la región que están vendiendo la idea de que la frontera estará repentinamente abierta por completo para procesar a todos el primer día. No será así», advirtió Rice ante la posibilidad de que el límite entre EE.UU. y México se colapse inmediatamente después de que Biden sea investido presidente el próximo 20 de enero.

Rice y Sullivan justificaron los probables retrasos en el cumplimiento de la promesa por la situación creada por el Covid-19, precisamente una de las razones usadas por Trump para acelerar la expulsión de solicitantes de asilo. «Se tardará meses en desarrollar la capacidad que necesitaremos para reabrir por completo», dijo Rice.

El ánimo de emigrar hacia el norte desde los países centroamericanos podría verse también impulsado por la destrucción que han dejado este año los huracanes Eta e Iota. «La ayuda llegará a la región, y pronto», prometió Sullivan, sin dar detalles, y añadió que la Administración Biden «establecerá nuevos programas en la región para que las personas que están desesperadas puedan encontrar seguridad y solicitar protección más cerca de casa, y sin necesidad de poner sus vidas en manos de traficantes y contrabandistas».

A pesar de esa situación límite, Sullivan insistió en que no les conviene tratar de entrar en el país de las «Barras y Estrellas». «Dada la pandemia y la gran cantidad de migrantes que ya espera en el Norte de México, ahora no es el momento de emprender el peligroso viaje a EE.UU. Pasarán meses hasta que podamos implementar completamente nuestros planes», dijo en contradicción plena con las promesas del «día uno».

Tercer país seguro
Los asesores de Biden tampoco dejaron claro cuándo y en qué condiciones se materializará la ayuda de 4.000 millones de dólares durante cuatro años para apoyar las condiciones de los países de Centroamérica. «Este trabajo comenzará de inmediato», dijo Sullivan, pero ha añadido que se condicionará a que «los países de la región movilicen sus propios recursos y lleven a cabo reformas críticas para construir sociedades sostenibles, entre otros factores».

Donde sí parece que Biden actuará con más celeridad es la eliminación de los acuerdos de «tercer país seguro», que Trump firmó con los Gobiernos de Guatemala, El Salvador y Honduras, para que el primero acogiera a solicitantes de asilo. «Niegan el derecho a solicitar asilo en EE.UU. a quienes están desesperados, en lugar de crear vías alternas de protección. Eso no es lo que somos como país», criticó Sullivan, que dijo que Biden «trabajará para anular rápidamente estos acuerdos».

También se priorizará la promesa de ofrecer una vía hacia la ciudadanía para los «dreamers», los millones de inmigrantes indocumentados que llegaron a EE.UU. como niños, y a los que Obama regularizó con la ley DACA, que Trump ha combatido, sin éxito, en los tribunales. «El presidente electo cumplirá con su compromiso de enviar un proyecto de ley al Congreso inmediatamente después de asumir el cargo», dijo Sullivan, aunque advirtió que necesitará la colaboración de la Cámara Baja para la reforma del sistema migratorio. «La Administración Biden no podrá arreglar todo por nuestra cuenta, necesitaremos cambios legislativos», advirtió a sabiendas de que tendrán en frente a los republicanos del Parlamento.

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