Biden enviará vacunas a México a cambio de cooperación migratoria

Biden enviará vacunas a México a cambio de cooperación migratoria

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, planea enviar cuatro millones de dosis de la vacuna de AstraZeneca contra el coronavirus a México y Canadá, justo cuando la Casa Blanca se enfrenta a una grave crisis migratoria en su frontera sur. Lo cierto es que la vacuna de AstraZeneca no ha sido autorizada en EE.UU., pero el Gobierno compró varias remesas por si las requería de emergencia.

Recientemente esa vacuna ha sido declarada segura por la Organización Mundial de la Salud.

Según ha dicho la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, «la prioridad era vacunar a los estadounidenses», pero en esta fase Washington también quiere asegurarse de «que los vecinos pueden contener también el virus, un paso crítico para acabar con esta pandemia». El envío, de 2,5 millones de dosis a México y 1,5 millones a Canadá, se hace sin pago previo, pero cada país deberá abonar su parte en meses venideros.

Fuentes conocedoras de las negociaciones en la Casa Blanca aseguran que la parte estadounidense ha requerido de México una mayor ayuda a la hora de controlar la llegada de inmigrantes centroamericanos a su frontera sur, en una época en que se han declarado cifras récord. «No es que sea una condición, pero sí que hemos dejado claro que se necesita esfuerzo conjunto para solucionar esa crisis», dijeron esas fuentes en una conversación telefónica con un grupo de periodistas.

Varios países europeos, encabezados por Alemania y con España entre ellos, paralizaron la administración de la vacuna de AstraZeneca la semana pasada después de que se detectaran algunos efectos adversos como trombosis, supuestamente derivados de ella. Finalmente, las autoridades sanitarias y la OMS han declarado que la vacuna es segura y que sus beneficios son mucho mayores que los riesgos asociados.

La vacuna de AstraZeneca sí ha sido autorizada en Canadá y México. El Gobierno de EE.UU. dispone de otros dos millones de dosis de ella que pretende exportar, ya que es una de las naciones que avanza con mayor rapidez en la vacunación de su propia población. Según el presidente Biden, el 1 de mayo todos los estadounidenses tendrán acceso a la vacuna si la quieren. Los socios de la Unión Europea también han pedido asistencia, ante la escasez interna.

Caos en la frontera
La masiva llegada de inmigrantes a la frontera entre EE.UU. y México ha provocado una crisis mayúscula para Biden, que ve cómo sus opciones de reformas las normas de asilo y amnistiar a 11 millones de indocumentados se le complican notablemente. El propio presidente ha tenido que salir a pedir a los inmigrantes centroamericanos que se queden en sus países y no traten de cruzar la frontera ilegalmente, mientras aumenta a diario el número de menores no acompañados bajo custodia de las autoridades federales.

Influyentes republicanos en el Capitolio han visitado la frontera y han advertido que harán lo posible por bloquear cualquier reforma migratoria hasta que se solucione esta crisis, que tiene los centros de acogida colapsados. El propio secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, admitió esta semana que la crisis es «grave», ya que se está produciendo un pico de llegadas de sin papeles a la frontera «sin parangón en los pasados 20 años». Los cruces fronterizos están restringidos al máximo por la pandemia.

Varios senadores que se planteaban participar de la reforma migratoria dijeron esta semana que no ven una manera viable de aprobar una reforma integral a corto plazo. En la otra cámara del Capitolio, la de Representantes, dos proyectos de ley, para ayudar a menores y temporeros, están siendo ralentizados también por el estallido de esta crisis. Tanto demócratas como republicanos han denunciado que la detención de miles de menores amenaza con desencadenar una crisis humanitaria en toda regla.

Según dijo el senador Dick Durbin, número dos de su partido en el Senado y presidente del Comité Judicial, «los republicanos deben ser parte de esta conversación y deben participar en la reforma», pero Lindsey Graham, republicano que ha expresado interés en la reforma migratoria, ha dicho que en este momento no hay posibilidad de un entendimiento. «No hay reforma viable en este contexto», dijo Graham.

La ambiciosa reforma migratoria de Biden, con una amnistía prevista para los 11 millones de indocumentados, la presentaron los demócratas en el Capitolio el mes pasado. Lleva por nombre ‘Ley de ciudadanía de EE.UU. de 2021’ y permite obtener la residencia legal a quienes se hallaran en EE.UU. sin visado en regla antes del 1 de enero de 2021. En general tendrán el permiso de residencia (‘green card’) ocho años antes de poder optar a la ciudadanía. Hay excepciones. Los trabajadores del campo, los colectivos protegidos por persecución en su país y los que llegaron a EE.UU. siendo menores de edad (los llamados ‘dreamers’) podrían optar a la ciudadania tras solo tres años. El plazo reglado para quienes logran la residencia permanente por vías legales es de cinco años.

Los demócratas ya intentaron aprobar una reforma migratoria en 2013, bajo la tutela de Barack Obama, y el Senado, donde eran mayoría entonces, la aprobó. Pero después el proyecto de ley murió en la Cámara de Representantes. A partir de 2017, Trump centró su política migratoria en la disuasión en la frontera: devoluciones en caliente, separación de familias y construcción del muro fronterizo. Biden ahora ha revertido esas políticas y, lo que es más importante, ya no pide a quienes llegan sin papeles y solicitan asilo que esperen en otro país una decisión de los juzgados.

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