Bashar Asad arrasa en las elecciones sirias con un 95,1% de votos

Bashar Asad arrasa en las elecciones sirias con un 95,1% de votos

Aunque un tercio del país carece de colegios electorales, el presidente ganó con una participación del 78,6%. Los analistas temen que esta victoria consolide a Asad como vencedor de la guerra

El presidente sirio ganó su tercera reelección. Los del miércoles pasado eran los segundos comicios presidenciales desde el inicio de la guerra. Pese a que al menos un tercio del arrasado país carecía de colegios electorales y urnas, el portavoz de la Asamblea Popular, Hammouda Sabbagh, anunció este jueves por la noche en rueda de prensa que el Rais "ganó con 13.540.860 votos, el 95,1% del total", con una asombrosa participación del 78,6%. Sus dos rivales, opositores tolerados por el sistema, quedaron completamente eclipsados.

Los medios estatales sirios mostraron numerosas imágenes de fiestas callejeras en las principales ciudades de la Siria gubernamental, entre ellas Homs, Tartus y Lataquia. En Damasco, los disparos al aire celebrativos se fundieron con los fuegos artificiales, y multitudes cantaban "¡Con nuestra alma y con nuestra sangre te defenderemos, Bashar! ¡Dios, Siria y Bashar!". Fue la guinda de una votación en la que, como mostraban los vídeos, los votantes depositaban en las urnas papeletas que previamente los responsables de mesa habían consignado con el retrato de Bashar Asad.

Bashar Asad, de 55 años, en el poder desde el año 2000, sucesor de su padre y líder golpista que gobernó Siria con puño de hierro durante tres décadas, agradeció su poco sorprendente victoria: "Gracias a todos los sirios por su alto sentido del nacionalismo y su notable participación...Por el futuro de los niños y los jóvenes de Siria, comencemos mañana nuestra campaña para para construir esperanza y construir Siria". La franja norte del país sigue fuera del control del Gobierno, en manos kurdas o de milicias extremistas y pro Turquía.

Aunque al menos ocho millones de desplazados viven en esas zonas, el líder se vanaglorió de una victoria cuestionada por funcionarios europeos y estadounidenses, quienes han alegado que esas elecciones vulneran las resoluciones de la ONU para resolver el conflicto, carecen de observadores internacionales y no representan a todos los sirios. Antes de la votación, Bashar Asad dijo que estas críticas tenían "cero importancia" para él.

Por contra, numerosos analistas señalan que esta victoria, incluso cosmética, puede contribuir a la consolidación política de Asad como vencedor de la guerra, que dura más de una década, y dotarle del espaldarazo de países vecinos interesados en dejar atrás el sangriento conflicto. No sólo Rusia, Irán o incluso Venezuela -el primer país que felicitó a Asad por la victoria-, sino también China o incluso Arabia Saudí, que antaño financió con armas a los opositores, quieren acercarse a Damasco.

El reelegido presidente tiene ante sí la difícil tarea de mantener a flote un país arruinado por la guerra, pero también por las sanciones impuestas por EEUU el año pasado y secundadas por la UE, que obstaculizan las transferencias económicas y el comercio. La mayoría de la población vive bajo el umbral de la pobreza y la divisa local, la lira siria, se ha devaluado de forma galopante durante los últimos tiempos, en los que la corrupción se ha ensanchado, comprometiendo la recuperación.

www.prensa.cancilleria.gob.ar es un sitio web oficial del Gobierno Argentino