Aumentan las esperanzas de que la UE y Londres lleguen a un acuerdo

Aumentan las esperanzas de que la UE y Londres lleguen a un acuerdo

Tras la cumbre virtual mantenida por Boris Johnson con los líderes de la UE la semana pasada se ha producido un cambio de tono que puede allanar las negociaciones sobre el Brexit.

Boris Johnson elaborará un nuevo plan esta semana con sus ministros dirigido a desbloquear las conversaciones sobre la futura relación de Reino Unido con la UE, con lo que aumentan las esperanzas de conseguir avances a lo largo de un mes de "intensas" negociaciones a partir del 29 de junio. Los diplomáticos confirman que se ha producido un cambio de tono tras la cumbre virtual del primer ministro británico con los líderes de la UE la semana pasada. Ambas partes hablan de una "nueva fase" de negociaciones menos formales y mayor disposición a negociar.

El gabinete estratégico de Johnson discutirá áreas de posible compromiso esta semana, incluida la idea de que Reino Unido se reservaría el derecho a divergir de los criterios de la UE, siendo consciente de que se le aplicarían aranceles por ello.

Entretanto, los gobiernos nacionales de la UE darán la bienvenida esta semana a los planes para intensificar las negociaciones, aunque advierten que el bloque también debe avanzar en los planes sobre un no-acuerdo por si las negociaciones fracasan.

Los gobiernos pedirán a las autoridades nacionales y de la UE "que aceleren sus esfuerzos sobre la preparación y la disposición a todos los niveles, y para todos los desenlaces, incluido el de la falta de un acuerdo", según se refleja en un borrador sobre las conclusiones.

Este borrador insiste en que se debe mantener informadas a las capitales sobre los posibles progresos en los compromisos, lo que refleja que las negociaciones entran en una fase especialmente sensible.

"Las negociaciones deben desarrollarse de una forma que garantice que el Consejo permanezca informado en todo momento sobre cualquier avance", afirma el texto de seis párrafos que se aprobará esta semana. La UE está dispuesta a "alcanzar un acuerdo ambicioso".

La Unión Europea ha mostrado su disposición a progresar sobre algunos escollos para llegar a un acuerdo, advirtiendo a un mismo tiempo que no sacrificaría sus principios. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, prometió la semana pasada que la UE estaba "dispuesta a ser creativa para encontrar una base común donde parece no haberla".

Bruselas tratará de llegar a un acuerdo a finales de octubre, que se considera la fecha límite efectiva para llegar a un acuerdo dada la necesidad de ratificarlo a tiempo para el final del periodo de transición post-Brexit de Reino Unido el 31 de diciembre. Finalizada la transición, Reino Unido abandonará el mercado único de la UE y la unión aduanera, algo a lo que el principal negociador de la UE, Michel Barnier, se ha referido como el "Brexit económico".

Las dos partes quieren que se haya cerrado un acuerdo que establezca la exención de aranceles y cuotas para cuando termine el periodo de transición.

Agosto y septiembre
Johnson, que ha descartado prolongar la transición, ha afirmado que le gustaría llegar a un acuerdo antes, para finales de julio -una idea que la UE considera rocambolesca dado el terreno que hay que cubrir-. Reino Unido y Bruselas ya han acordado dos rondas de negociaciones en agosto y septiembre.

Autoridades británicas reconocen que "todos los puntos difíciles siguen siendo difíciles". Entre los escollos se incluyen la demanda de la UE de mantener el acceso a los caladeros británicos, desacuerdos sobre cómo construir un terreno de juego igualitario que proteja a las compañías de la competencia injusta, y el deseo de Bruselas de incluir todas las partes de la futura relación en un único documento jurídico.

Ante la escasez de tiempo, las dos partes están haciendo compromisos provisionales sobre la futura relación. Los diplomáticos explican que Barnier advirtió a los ministros europeos el martes que las negociaciones fracasarían si ambas partes adoptaban posturas "maximalistas" sobre la pesca, señalando que estaba "dispuesto a estudiar" un punto intermedio.

La Unión Europea inició las negociaciones sobre la futura relación exigiendo garantías de que se mantendría el acceso a las aguas soberanas británicas, e insistiendo en que el bloque conservase los derechos de pesca sobre unas 75 especies que pueblan la frontera marítima. Reino Unido expuso que esas cuestiones deberían dejarse para la negociación anual, como convenía al nuevo estatus de Reino Unido como "estado costero independiente".

Diplomáticos de la UE señalan que Bruselas sabe que tendrá que llegar a un compromiso sobre el tamaño de las cuotas de pesca de la UE, pero ponen de relieve que el bloque está decidido a ofrecer garantías a largo plazo para su flota.

"Pedimos previsibilidad y garantías para nuestros pescadores y pescadoras que llevan décadas faenando en esas aguas", señaló Von der Leyen la semana pasada.

También ha surgido un nuevo planteamiento en Reino Unido sobre cómo romper el impasse sobre la "igualdad de condiciones" -un desacuerdo centrado en la insistencia de la UE en que Reino Unido se ajuste a las normas europeas sobre el mercado laboral, el medio ambiente y las ayudas públicas-.

Castigo
Bajo el compromiso que se ha sugerido, Reino Unido aceptaría las condiciones pero conservaría el derecho a desviarse de las normas de la UE; en esos casos la UE podría castigar a Reino Unido imponiendo aranceles a sus importaciones.

La idea se planteó en la revista Spectator, de la que Johnson fue director, y no es una propuesta formal ni de Londres ni de Bruselas, aunque el Número 10 de Downing Street espera que la UE la acepte.

Diplomáticos de la UE han advertido que el plan corre el riesgo de ser inviable y de llevar a una "relación basada en constantes disputas". Pero altas autoridades de Bruselas han sugerido en el pasado que la capacidad de castigar rápidamente a Reino Unido con aranceles podría formar parte de un compromiso.

"Si no tenemos un alineamiento dinámico global [de las normas] necesitaremos mecanismos que nos permitan aplicar aranceles", explicaba una autoridad de la UE a Financial Times en enero. "No puede haber un acceso sin aranceles si se vende más barato".

Bruselas prevé que la parte más difícil de las negociaciones sobre la igualdad de condiciones girará en torno a las demandas de la UE de que Reino Unido copie las restricciones del bloque sobre las subvenciones para las empresas. Barnier ya ha sugerido que está dispuesto a considerar alternativas siempre y cuando sigan protegiendo a la UE de la competencia injusta. "Reino Unido no nos ha dado hasta la fecha ideas sobre una futura regulación de la ayuda estatal", declaró la semana pasada.

Barnier y su equipo saben que cualquier acuerdo debe satisfacer a los gobiernos nacionales y al Parlamento Europeo, que también tiene voz vinculante sobre el acuerdo.

Amélie de Montchalin, la secretaria de Estado de Asuntos Europeos de Francia, advirtió el viernes que no se podría presionar a Europa para cerrar un mal acuerdo. "Quienes más necesitan un acuerdo son los británicos", aseguró. "No pueden sufrir un segundo revés después de la pandemia".

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