Así fue 2019 para el comercio exterior nacional

Así fue 2019 para el comercio exterior nacional

El país está en el 10 % de los que no se va a desacelerar, y organismos como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), el Banco Mundial y el propio FMI han ubicado la expansión del Producto Interno Bruto (PIB) nacional entre 3,3 % y 3,4 %, por encima del 2,7 % del año pasado.

Todos hemos escuchado hablar sobre globalización; sobre tratados de libre comercio; sobre apertura económica. Esto, en teoría, se traduce en intercambios de bienes y servicios entre países que impulsan el crecimiento, la competitividad y el empleo.

Es tal la importancia de este asunto que la guerra comercial, un conflicto que puso cara a cara a las dos potencias globales, Estados Unidos y China, en el que ambos fijaron altos aranceles de lado y lado, puso a temblar la economía mundial y fue una de las principales causas de que este año un 90 % de los países en el mundo se desaceleren, es decir, crezcan menos que el año pasado, según el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Afortunadamente, Colombia no se encuentra allí. Es más, el país está en el 10 % de los que no se va a desacelerar, y organismos como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), el Banco Mundial y el propio FMI han ubicado la expansión del Producto Interno Bruto (PIB) nacional entre 3,3 % y 3,4 %, por encima del 2,7 % del año pasado.

Hasta allí todo en orden. Pero, sin duda, hay problemas por corregir, y uno de ellos tiene que ver, precisamente, con el comercio exterior. A octubre, por ejemplo, mientras Colombia importó bienes y servicios por un valor de 41.840,3 millones de dólares, totalizó, en contraste, 33.210,0 millones de dólares por exportaciones, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane).

“Este es uno de los temas que genera más incógnita en el desempeño macroeconómico, pareciera que las condiciones están dadas para que el resultado fuera completamente el opuesto”, aseguró Luis Fernando Ramírez, vicerrector administrativo de la Universidad de la Salle.

Agrega que “es extraño que aunque existen mejores condiciones que en años atrás con respecto a infraestructura y tratados comerciales, no se vean aún mejores resultados, en especial en manufacturas”.

¿Pero a qué acuerdos se refiere específicamente Ramírez? Se trata de 15 tratados bilaterales que dan acceso a unas 1.500 millones de personas, como dijo en su momento Rodrigo Patiño, gerente regional de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex) en Antioquia.

Con estos pactos el país tiene ingreso a otros territorios de Latinoamérica y el Caribe, Europa y Asia. Por ejemplo, uno de los más importantes es el que existe con la Comunidad Andina –CAN– (que además de Colombia componen Chile, Bolivia, Perú y Ecuador).

Cifras bilaterales

En los diez primeros meses nuestro país realizó exportaciones a la CAN por 2.597 millones de dólares, apenas el 7,8 % de todo lo que vende al exterior, mientras que nuestras compras a esas naciones ascendieron a 2.727 millones de dólares.

“El problema grande sigue siendo que nuestro nivel de exportaciones no ha crecido al ritmo que se espera, sobre todo el de bienes no mineroenergéticos y de valor agregado como manufacturas y alimentos procesados. Se sigue exportando a los mismos mercados con valores similares”, opina Raúl Ávila, profesor de Economía de la Universidad Nacional (ver Paréntesis).

Para el experto, el gran obstáculo, más allá de no aprovechar una tasa de cambio favorable, está en que la industria local no genera valor agregado en sus bienes, con lo cual no se observa, por lo menos en términos de valor, una evolución.

En igual sentido opina Daniel Velandia, director de Research de Credicorp Capital, quien menciona que “hay estudios que demuestran que la variable más importante para las exportaciones no tradicionales, es decir, las no mineroenergéticas, es el crecimiento de los socios comerciales, más no el dólar”.

Y a esto se le suma otro problema como una baja apertura económica. Por ejemplo, en junio de este año, el Banco de la República compartió el estudio ‘Cadenas Globales de Valor, Crecimiento y Protección Arancelaria en Colombia’, elaborado por Juan José Echavarría, Iader Giraldo y Fernando Jaramillo.

En el reporte explican que Colombia redujo sustancialmente su tarifa nominal (impuesto a un producto cuando cruza una frontera) promedio, “desde niveles cercanos a 45 % en 1989 a menos de 10 % en las décadas siguientes, pero, a diferencia de lo que ha hecho el resto del mundo, ha elevado sustancialmente la dispersión del arancel en las décadas recientes”.

Añaden que el tributo nominal máximo “se elevó de 35 % en 1995 - 2001 a 80 % en 2003 - 2008 y a 98 % a partir de 2009, y el arancel efectivo máximo de 73 % en 1995 - 2001 a 400 % en los años siguientes”, y concluyen que un impuesto disperso crea incentivos al flagelo creciente de la corrupción, mientras que “un arancel bajo y relativamente homogéneo presiona a las firmas a innovar y conduce a mayores exportaciones”.

Más integración

Casi que todos los estudios sobre el sector externo del país sugieren integrarse más a la demanda mundial de bienes y servicios.

En su Estudio Económico 2019 sobre el país, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) dice que “Colombia dispone de un gran potencial para hacer de las exportaciones un motor de crecimiento y creación de empleo, gracias a unas condiciones macroeconómicas estables y a la existencia de varios acuerdos comerciales. Sin embargo, este potencial sigue sin materializarse”.

Luego de esto resumen lo que parece ser la constante de nuestro comercio exterior: “las exportaciones se han mantenido bajas durante las últimas décadas y altamente concentradas en cuanto a bienes, destinos y regiones”.

Por si fuera poco, explican que los costos de este sector en nuestro territorio se encuentran entre los más altos del mundo, “como consecuencia de los cuellos de botella de las infraestructuras y de una logística deficiente”.

No obstante, la Ocde destaca que, pese a los problemas “se han logrado avances considerables en la mejora de las carreteras principales”.

¿Qué se ha hecho?

Este año en la industria de las ventas externas colombiana se le pusieron fichas a tres temas: la digitalización de la Dian, la reactivación del transporte multimodal en el país y la estimulación de los negocios con Asia.

Respecto al tema del multimodalismo, Patiño manifestó que “el 72 % de la carga del país se mueve por carretera” y “no necesariamente se conecta con otros medios de transporte, sino que en su mayoría son movilizaciones entre origen y destino”.

Así mismo, apuntó que el 25 % de lo que se produce se transporta vía fluvial, el 1,6 % por modo férreo y el 1 % a través de aeronaves, de acuerdo con datos de la entidad.

De acuerdo con Asoexport, se han hecho las primeras cargas ferroviarias de café entre La Dorada (Caldas) y Santa Marta (Magdalena) pero aún faltan por consolidarse medidas logísticas para lograr que un cargamento salga directamente para exportación desde el momento en que se saca de la zona de producción, sin tener que pasar por varios controles.

Este modelo busca ser replicado en otros territorios nacionales y con más bienes diferentes al café, sumando la digitalización en los puertos, que permitiría una supervisión más rápida de los contenedores a través de escáners, pero que, de momento, apenas se está probando en Buenaventura, según comentó Analdex.

Y ya en el último frente, 2019 fue un año de más movimiento e interacción con Asia, representado por un alimento: el aguacate Hass. Para julio el producto tuvo admisibilidad para entrar a Japón y ya en noviembre se exportaron 20 toneladas a Yokohama.

Hace poco China le abrió la puerta a esta fruta y en el primer semestre de 2020 lo haría Corea del Sur. El hass brilla por ser la nueva joya de las ventas externas nacionales, pero, más allá de eso, parece ser una representación de lo que se debe hacer para exportar más .

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