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Argentina tan lejos, tan cerca

Argentina tan lejos, tan cerca

Estos premios se otorgaron en ocasión del 45º aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre la República Argentina y la República Popular China, bajo el título “Argentina: tan lejos, tan cerca”. Hay que decir que el gran promotor del certamen fue el consejero cultural de la Embajada Argentina en China, Juan Manuel Cortelletti, un diplomático que ama de verdad a la literatura y se desvive para promover la de su país.

Tuve la suerte de participar como jurado de la primera edición del premio Argentina, tan cerca, tan lejos. Digo suerte porque estuvo buenísimo.

La experiencia de leer un texto sin tener idea quien es el autor es original. Además, hay una satisfacción narcisista en leer una y otra vez a un extranjero hablando del propio país.

Los textos fueron excelentes. Había uno que me impresionó especialmente, a pesar de lo mal escrito que estaba...en ese cuento el autor se preguntaba si Argentina existiría o si no sería acaso todo una mentira. Si nunca había estado en Argentina no podía saber; sólo tenía que confiar en la prensa o en los libros, y sabemos que esto no es material muy fidedigno. Quien sabe: quizás Argentina no exista.

Entonces el protagonista del cuento viajaba a Buenos Aires para comprobar. Es como Lautreament que decía: si no me creen vayan a ver. Pues bien, este chino fue a ver, a ver si existía Argentina.

Y ahí empezaba lo emocionante. Y es que llegaba a Brasil, a pesar de haber tomado el avión que lo llevaba a Buenos Aires. Y bueno, en Brasil no tenían la menor idea de qué era Argentina.

El protagonista se volvía loco y...entonces me di cuenta de que yo mismo, como se dice, había escrito un cuento muy parecido. Muy. ¿Cómo podía ser?

Como no había quedado elegido el texto como ganador busqué la autoridad del autor (que resultó ser una autora) y llamé. Como la persona era de Pekín quedamos en tomar un cafecito.

Casi sin habernos sentado le pregunté sobre esta coincidencia que tanto me intrigaba. Me contó que en un viaje a Perú se había cruzado con un libro que se llamaba Brasil, cuyo autor era argentino y que se había inspirado en un cuento de ese libro para su relato.

“¡Pero ese libro le escribí yo!” Dije, casi grité, por la emoción que me daba la casualidad. “que no: el autor del libro ese ha muerto”. Después de semejante frase se hizo entre nosotros -y diría que en todo el bar, y por qué no, en el hemisferio-un silencio penetrante.

Por unos momentos...me miré en el espejo ovalado que había en un rincón del bar. Pero no, era todo una confusión. Estuvimos los dos muy contentos con la casualidad y nos juramos escribir la anécdota alguna vez (yo, sin quererlo, acabo de hacerlo).

La mayoría de los textos hablaban de lo que significaba Argentina para los chinos: un lejano lugar donde se juega a la pelota y se come asado. Me pregunté entonces: ¿Cómo se construye la imagen de un país?

La mayoría de las imágenes de los países lejanos nos llegan por la prensa. Y la prensa no puede contar los días comunes, los días en los cuales no hay nada que contar. No puede hablar de lo que justamente un país es, debe hablar de su excepción: una bomba, un terremoto, un accidente espectacular. Por eso las ideas que nos hacemos de un país siempre están algo deformadas. Y no puede ser de otro modo. Bueno sería un diario que se dedicara a contar las cosas menos extraordinarias que han pasado, para colmo en lugares lejanos. Pero es que el concepto mismo de “suceso” o de que algo “suceda” se refiere a algo extraordinario. Como si los días “normales” cotidianos no pasaran. Y pasan, el tiempo pasa todo el tiempo, sobre todo cuando “no pasa nada”. Esos días son los más, para la mayoría de la gente.

Estos premios se otorgaron en ocasión del 45º aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre la República Argentina y la República Popular China, bajo el título “Argentina: tan lejos, tan cerca”. Hay que decir que el gran promotor del certamen fue el consejero cultural de la Embajada Argentina en China, Juan Manuel Cortelletti, un diplomático que ama de verdad a la literatura y se desvive para promover la de su país.

El primer premio fue para el bello texto “Paraíso destruído: 45 días en Buenos Aires”, de Li Yuqi. Gu Zhi Yong y Qiu Xinnian merecieron el segundo premio. Mientras que el tercer premio del concurso se otorgó a “Recuerdos Vivos Porteños”, “Una visita a Buenos Aires” y “El inmortal” de los autores Liu Xizi, Cao Yifan y Deng Peiqing.

Un rasgo característico de los textos recibidos fue la enorme amabilidad de los autores, de los chinos, al evocar nuestro pobre país. Por momento para nosotros los jurados era demasiado difícil contener la emoción, yo tenía ganas de llamar por teléfono a cada uno para agradecerle.

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