Argentina se asoma a la suspensión de pagos a causa de la pandemia

Argentina se asoma a la suspensión de pagos a causa de la pandemia

La pandemia del coronavirus complica las negociaciones para reestructurar la enorme deuda del país. La economía argentina encadenará en 2020 su cuarto año de recesión.

Desde que Alberto Fernández asumió la presidencia de Argentina, el pasado diez de diciembre, el mandatario peronista ha tenido que lidiar con una crisis económica cuyo final parece ahora más lejano que nunca. En 2020 el país austral no sólo no saldrá de la recesión que sufre desde hace tres años sino que, además, según la media de las últimas estimaciones, su Producto Interior Bruto (PIB) se podría contraer, en el peor de los casos, entre un 4% y un 8% -en 2019 cayó un 2,2%-.

En este sombrío contexto, el pago de la cuantiosa deuda que tiene acumulada el país se antoja complicada. Cuando llegó a la Casa Rosada, Fernández se comprometió a devolver el dinero, pero matizó que comenzaría a hacerlo cuando la economía del país se recuperara. Ahora, con la actividad productiva del país en cuarentena hasta, por lo menos, el 12 de abril y unos gastos crecientes -sobre todo en sanidad y ayudas sociales-, el fantasma de la suspensión de pagos vuelve a acechar al país sudamericano.

Argentina acumula una deuda de más de 300.000 millones de dólares, cerca de un 90% de su PIB. Sólo este año vencen 58.000 millones de dólares en concepto de intereses y capital de la deuda. El año que viene, al gobierno le llegarán exigencias de pago por valor de otros 29.000 millones de dólares. Sobre la mesa, las negociaciones se centran en la reestructuración de 110.000 millones de dólares: 44.000 millones corresponden al préstamos del FMI; el resto, a acreedores privados.

Estos compromisos son inasumibles en las actuales circunstancias. "Creo que, a día de hoy, el riesgo de que Argentina deje de pagar se deuda es elevado", asegura en declaraciones a Reuters Todd Martinez, director para América Latina de Fitch Ratings. Añade que, necesariamente, "las negociaciones con los acreedores van a durar más de lo estimado en un principio, a causa de la pandemia".

Lisa Schineller, directora de análisis en S&P Global Ratings, explica que su agencia está trabajando en un escenario en el que el país seguirá cumpliendo con sus compromisos de pago, aunque reconoce que el estancamiento de las negociaciones, a causa del coronavirus, supone un riesgo añadido. "Cuanto más se retrasen las negociaciones mayor será el riesgo de impago", explica. El último día del mes pasado, tras conocerse que Argentina no iba a poder cumplir el límite impuesto para llegar a un acuerdo con sus acreedores -la fecha fijada era el 31 de marzo- el índice de JP Morgan que mide el riesgo país marcaba una cifra de 4.000 puntos básicos.

El ministro de Economía del país, Martín Guzmán, se ha propuesto culminar las negociaciones este mes y llegar a algún tipo de pacto suavizado con los acreedores. El ministro ha explicado que hay varias opciones sobre la mesa: ofrecer a los bonistas un cupón variable ligado al aumento del PIB -como los que se utilizaron durante las crisis de 2005 y 2010 para evitar la suspensión de pagos-, periodos de gracias, exenciones de vencimiento...

En esta línea, Guzmán subrayó la semana pasada que el Gobierno ha prestado "mucha atención" al análisis de sostenibilidad de la deuda que realizó el FMI el pasado 20 marzo. En el estudio se precisaba que el país necesitaba cinco años de gracia, una condonación de en torno a 55.000 y 85.000 millones de dólares o una combinación de ambos factores. "Argentina no está en condiciones de hacer frente al acuerdo logrado por el gobierno anterior", ha apostillado Guzmán.

El país sudamericano afronta un notable incremento de la tasa de pobreza a causa de la pandemia. Según datos oficiales, en el segundo semestre de 2019, la tasa de pobreza sobrepasaba el 35% de la población. Según un informe elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina, el nuevo escenario, "paraliza aún más la inversión, los consumos y la demanda de empleo legal, a la vez que diluye toda expectativa de reactivación, afectando especialmente a las pymes y profundizando la relación entre informalidad, pobreza y exclusión social".

CAÍDA DEL PIB
La economía argentina se contrajo un 2,2% el año pasado; en 2020, las pronósticos auguran un hundimiento de entre el 4% y el 8%.

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