Argentina quiere cerrar discusión sobre Yacyretá, dice embajador

Argentina quiere cerrar discusión sobre Yacyretá, dice embajador

Argentina nunca pateó el tablero del Mercosur. Tiene diferencias con Brasil, pero las ideologías no pesarán para llegar a acuerdos que pueden beneficiar a los pueblos de la región, afirma el nuevo embajador argentino en Asunción, Domingo Peppo. Experimentado político justicialista, exgobernador de la vecina provincia de Chaco, en esta entrevista, Peppo dice que es hora de cerrar la discusión sobre Yacyretá y avanzar en otros proyectos de represas y puentes.

–Usted fue gobernador de la provincia de Chaco, vecina al Paraguay...

–Fui gobernador de la provincia hasta el 10 de diciembre pasado. Somos
vecinos de Ñeembucú...

–Pero usted es de Corrientes.
–Soy de Santo Tomé, Corrientes. Fui al Chaco (Resistencia) a estudiar ingeniería cuando tenía 17 años, y me quedé. Soy ingeniero civil. Fui intendente de Villa Angela por tres períodos, el pueblo de Luis Landriscina,
nuestro cuentista. El presidente Alberto Fernández me propuso que lo acompañe desde la embajada en Asunción. Yo contento, porque es como estar en casa...

–¿Habla algo de guaraní?
–Sabía algo de chico como todo correntino. Me crié en la laguna Iberá. Mi padre tenía un campo ahí. Guaraniseros eran todos. Pero bueno, como todo uno lo deja. Fui a estudiar y me fui olvidando. Ahora voy a comenzar a practicar de nuevo karaí (señor). Tengo el paladar preparado chera'á (bromea).

–Cómo ve la Cumbre Mercosur que está prevista para el jueves, vía teleconferencia. Se decía que Argentina quería retirarse...
–Esa fue una noticia que no fue bien interpretada. La idea del Gobierno argentino es fortalecer el Mercosur. Lo que planteó Argentina concretamente era ganar un tiempo porque Argentina tiene algo muy importante que resolver que es su deuda y que sea sustentable en el tiempo. Lo que queríamos era ver con más detenimiento esos acuerdos extra Mercosur (con Canadá, Corea, Singapur, entre otros), porque no queríamos afectar ni dañar sectores que por ahí no están preparados todavía para ese tipo de competencia. Lo único que Argentina quería era tomarse algunos reparos para analizar bien que no tenga un impacto negativo más de lo que tenemos en nuestra economía.

–Hay diferencias muy grandes con Brasil...
–Evidentemente tenemos una concepción distinta en muchos aspectos pero el Presidente planteó que se dejen de lado las ideologías para los acuerdos. Y además, el Mercosur no es solo un acuerdo entre Gobiernos. Son acuerdos entre organizaciones empresariales, culturales... Cada uno tiene su propia dinámica. Cuando vine a hacer mi presentación, el presidente Abdo me dijo: “hay que des ideologizar los acuerdos para poder lograr coincidencias”. Y tenemos muchas coincidencias. El propio canciller nuestro viajó a Brasilia. Fue con Daniel Scioli (el nuevo embajador). Se reunió con el Presidente (Jair Bolsonaro). Si vamos a
hablar de política tenemos muchas diferencias pero en la cuestión estructural tenemos que buscar las coincidencias.

–Parecía algo muy lejano que en esta región alguien quiera patear el tablero...
–Argentina nunca pateó el tablero. Siempre lleva el camino del diálogo. Mantenemos ese espíritu. Por supuesto que hace falta el encuentro de los Presidentes. Pero también la pandemia no permitió que eso se dé. Ya llegará el momento y, seguro será en beneficio de nuestras naciones.

–Para usted personalmente, ¿el Mercosur sirvió para algo?
–Hubo distintos tiempos y distintas épocas. Todavía tenemos debilidades. Cada acuerdo hay que analizarlo en detalle. En el acuerdo con la Unión Europea tenemos que tratar de que el gigante no nos coma sino que nosotros saquemos nuestro beneficio...

–En el campo bilateral. Paraguay tiene ese eterno problema de las trabas argentinas para la circulación de sus mercaderías, la navegación del río...
–Argentina no es generadora de trabas. Hay ámbitos donde se trabaja cada uno de estos temas. Siempre tuvimos una actitud de flexibilizar normas para mejorar el comercio. Hay exigencias que tienen que ver con nuestras reglamentaciones en lo que se refiere a la parte argentina del río. Son normas de seguridad. Tenemos un principio de entendimiento para trabajar en forma conjunta, control conjunto de seguridad en barcazas... Pero para nada Argentina es un obstáculo para la navegación.

–Y Yacyretá. Mucha agua corrió bajo el puente sobre este “monumento a la corrupción”, como decía Menem. En Paraguay hay una iniciativa para anular el Acuerdo Macri-Cartes. ¿Cuál es la posición del nuevo Gobierno?
–El acuerdo que alcanzaron Macri y Cartes se tradujo en las cartas reversales, el anexo C, aprobadas plenamente por el Congreso paraguayo y el Gobierno paraguayo. En Argentina está pendiente de aprobación por el Congreso y está ante la decisión del propio Presidente el envío de las mismas. Yo le puedo decir a título personal lo que pienso pero la definición la va a dar el Presidente.

–He hablado con el nuevo director, Ignacio Barrios Arrechea, con el secretario de Energía, con algunos senadores... Yo creo que hay que cerrar esa cuestión y avanzar para adelante. Así le he aconsejado al canciller y al Presidente. Ni mi Gobierno ni yo fuimos partícipes del cierre de esta historia. Hay cosas, beneficios que tiene ese convenio de los que casi no se habla, como es el beneficio en los tiempos de pago de la energía. Tenemos que dejar atrás toda una historia que tiene mucha nebulosa, como bien lo decía usted (monumento a la corrupción): una represa que llevó hacer más de 30 años y que costó muchísimo más de lo previsto pero que hoy sí produce una parte importante de la energía que consume Argentina, el 90%, y Paraguay también. Yacyretá tiene hoy capacidad para que sea correctamente explotada y ampliada eficientemente con el proyecto Aña Cua. Creo que hay que dar una vuelta de página y avanzar hacia adelante... Hay que pensar en cómo aprovechamos al máximo Yacyretá y analizar cómo hacemos las otras represas, Corpus o Itatí.
Ojo, el Presidente es el que definirá eso.

–Nunca hubo un punto de crispación tan fuerte como pasó con uno de los últimos directores argentinos el año pasado (por las obras de conexión de la línea 500 kv para que Paraguay pueda disponer libremente de su energía)
–En la historia siempre hay momentos quizás de tensiones y desencuentros. Pero yo ahora tuve una reunión con el director paraguayo, el doctor (Nicanor) Duarte Frutos y hablé por teléfono con Barrios Arrechea que es un empresario joven y exitoso y la verdad es que noté en los dos un espíritu de que Yacyretá debe mejorar, eficientizar y deben trabajar mancomunadamente.

–¿Cuál es el énfasis que le va a dar a la agenda de su misión?
–Tiene que ver con el comercio, con la conectividad física y también los pasos fronterizos. El río nos tiene que unir y no separar. Nos hace falta mucha conectividad, puentes. Hay dos o tres proyectos con Formosa, con Chaco también, con Misiones. Había otro con Corrientes...

–¿Cuál es el más factible?
–Yo creo que el paso Clorinda-Falcón. Tenemos que integrar todo ese espacio de trabajo y de control. Es una ruta muy importante. Hay otro proyecto en consideración, el puente Itá Enramada-Clorinda, el puente Formosa-Alberdi; el proyecto Pilar-Puerto Cano. Hay un proyecto que hemos promovido desde nuestro gobierno en la provincia del Chaco, el puente Las Palmas con Humaitá.

–Ese parece nuevo. ¿Es un proyecto suyo?
–Es un proyecto mío, un puente ferrovial. En Las Palmas estamos construyendo un puerto muy grande. Formaría parte del corredor bioceánico ferrovial. A Chaco llega el tren que va hasta Chile. Hay que reactivarlo. Paraguay tendría allí una forma corta de unirse a ese ferrocarril que puede llegar a su corazón productivo agropecuario y encaminar sus mercaderías hacia el Pacífico.

–¿Depende de cada gobernante y sus simpatías ideológicas para que las relaciones se fortalezcan o se debiliten? En el pasado reciente las ideologías descompusieron lazos históricos y culturales...
–Paraguay y Argentina somos socios naturales por encima de los Gobiernos. Eso hay que fortalecerlo por encima de la cuestión ideológica. Está el multilateralismo y está la integración real que se da entre gente. Argentinos y paraguayos se van a juntar siempre porque naturalmente confluimos en un espacio común. Esa es la intención del presidente Fernández quien tiene una excelente relación con el presidente Abdo.
–Soy peronista, soy de Boca, hincha de (Chaco) Forever.

–¿Domingo es por Perón o casualidad?
–No. Es casualidad. Tengo un hermano que se llama Juan (se ríe). Soy un apasionado de la vida de Perón y Evita y los espacios que me he ganado en la política fue gracias al partido Justicialista. Me falta todavía visitar los lugares del exilio de Perón en Paraguay. Sé que el pueblo paraguayo tiene una gran estima por Perón, por el peronismo y por el pueblo argentino. Hay una reciprocidad muy grande en muchos aspectos. Hay un punto negro en la historia de nuestra relación que fue esa Guerra de la Triple Alianza. Perón pidió disculpas al pueblo paraguayo. La expresidenta Cristina Fernández también lo hizo y el pueblo argentino siempre reconoce y brinda honores al pueblo paraguayo por eso.

–La gente veterana recuerda todavía cuando Perón y Evita enviaban por tren regalos (de fin de año): pandulces, juguetes...
–Evita enviaba hasta vestidos para las que cumplían 15 años. Ahí nació diríamos lo que es la justicia social, muy diferente al concepto que se tiene de caridad. Caridad es dar algo que uno tiene y que no necesita y que lo entrega por lástima. Ella planteaba justicia social. Si hubiéramos seguido con esa política tal vez hoy seríamos otra cosa. El conocimiento de tecnologías y su desarrollo es lo que hoy manda en el mundo. Tiene valor y no hay que perderlo porque es como perder soberanía.

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