Argentina protestó por el decreto sobre etiquetado de alimentos y alertó que puede ser un “obstáculo” para el comercio

La industria uruguaya sostiene que el 85% de los alimentos y bebidas deberán llevar al menos una advertencia sobre excesos de grasas, sal o azúcar

Argentina protestó por el decreto sobre etiquetado de alimentos y alertó que puede ser un “obstáculo” para el comercio

06/09/18 - Horas después de que el presidente Tabaré Vázquez firmara el decreto que ordenó el etiquetado frontal de alimentos con exceso de grasas, sal o azúcar, el gobierno argentino manifestó su ―preocupación‖ por el impacto de la medida y reclamó que sea analizada en profundidad en el ámbito del Mercosur, al considerar que su aplicación podría implicar un ―obstáculo‖ para el comercio entre los países del bloque.

Horas después de que el presidente Tabaré Vázquez firmara el decreto que ordenó el etiquetado frontal de alimentos con exceso de grasas, sal o azúcar, el gobierno argentino manifestó su ―preocupación‖ por el impacto de la medida y reclamó que sea analizada en profundidad en el ámbito del Mercosur, al considerar que su aplicación podría implicar un ―obstáculo‖ para el comercio entre los países del bloque.

El decreto, promulgado el jueves 30, obliga a colocar a los alimentos procesados un etiquetado octogonal —con fondo negro y bordes blancos— que advierta si contienen excesos. El límite en sodio es de 500 miligramos cada 100 gramos, tres gramos de azúcar cada 100 gramos, 35% del valor calórico total en grasas y 12% de ese valor en grasas saturadas. Los productos elaborados, importados y/o fraccionados tendrán un plazo de 18 meses para adaptarse.

Así, el gobierno concretó una iniciativa discutida desde hacía meses y que encontró defensores y detractores en el sector privado, dentro de la industria de alimentos, y también en el ámbito académico y de autoridades del propio gobierno. Días atrás también fue cuestionada por la administración de Mauricio Macri.

Durante la LXVI Reunión Ordinaria del Sub Grupo de Trabajo Nº 3 del Mercosur, desarrollada en la sede de la secretaría del bloque regional entre el 27 y el 31 de agosto, la delegación de Uruguay planteó discutir el tema de etiquetado frontal de alimentos y elaborar un Reglamento Técnico del Mercosur (RTM).

Entonces, Argentina advirtió que Uruguay avanzó de manera paralela con el decreto presidencial.

En sucesivas reuniones, tal como consta en las actas a las que accedió Búsqueda, Argentina solicitó que el tema del rotulado frontal de alimentos fuera abordado de manera conjunta por el Mercosur, para evitar que ―medidas unilaterales‖ se conviertan en un ―obstáculo‖ al comercio.

Argentina solicitó que el tema del rotulado frontal de alimentos fuera abordado de manera conjunta por el Mercosur, para evitar que ―medidas unilaterales‖ se conviertan en un ―obstáculo‖ al comercio.

La delegación argentina pidió a la uruguaya una aclaración sobre el punto, y también arbitrar, de ser necesario, las medidas para evitar la entrada en vigencia del decreto, más aún cuando se trata de cuestiones técnicas y regulatorias que trascienden el ámbito local. Plantearon que no era conveniente que se constituyera en un ―precedente negativo‖ en las relaciones entre los miembros del Mercosur. Los representantes uruguayos respondieron que ante la falta de regulación armonizada en el bloque, los Estados parte tienen plena libertad para regular a la interna de cada país.

Desde el sector industrial argentino se sumaron las críticas al decreto. En un reciente comunicado, la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal) manifestó su preocupación por el avance de Uruguay en un modelo de etiquetado frontal no acordado en el Mercosur. ―Sin desconocer el decreto la importancia del ámbito regional, Uruguay sienta una posición a nivel local que debilita el espíritu de integralidad que impulsó la creación del Mercosur‖, expresó la entidad federal que reúne 37 cámaras de la industria de alimentos y bebidas de Argentina.

No enseña, confunde.

Representantes de la industria local dijeron a Búsqueda que ayer miércoles se estaba evaluando emitir un comunicado público cuestionando el decreto. Uno de los argumentos que valoran es que la normativa se hizo ―en paralelo‖ al Mercosur, que genera una ―grave inseguridad jurídica‖ y que incluso tiene ―problemas de redacción que hace que se contradigan algunos puntos‖.

La industria alimentaria sostiene que el perfil nutricional definido en el decreto ―no tiene un sustento científico‖ y que según el modelo elegido, el 85% de los alimentos y bebidas deberían llevar al menos una etiqueta que alerte sobre exceso de grasas, grasas saturadas, sodio y azúcares. El sector también cuestiona los ―costos extra‖ que se deberán afrontar para cumplir con los envases especiales que pretende el gobierno.

A las opiniones del sector industrial, se sumaron las de otros expertos del sector alimentario. Consultada por Búsqueda, Susana Socolovsky, consultora internacional en innovación tecnológica de alimentos y regulaciones alimentarias, objetó varios aspectos del etiquetado impuesto.

Si bien destacó la buena intención del gobierno, la experta argentina afirmó que se trata de ―un decreto equivocado‖. ―¿Cuál es el objetivo de hacer un etiquetado si no se promueve que la industria pueda cambiar el producto?‖, planteó.

En relación con alimentos cuyas calorías provienen del azúcar o de las grasas, como las mermeladas o los quesos, Socolovsky afirmó que si se bajan los porcentajes de esos componentes, también bajarán las calorías, por lo que la relación porcentual será la misma y el producto deberá mostrar el etiquetado igual. En suma, dijo, ―va a haber productos light que seguirán siendo altos en grasas o en azúcar. Eso no enseña, confunde a la población‖, afirmó.

La industria alimentaria sostiene que el perfil nutricional definido en el decreto ―no tiene un sustento científico‖ y que según el modelo elegido, el 85% de los alimentos y bebidas deberían llevar al menos una etiqueta que alerte sobre exceso de grasas, grasas saturadas, sodio y azúcares.

Socolovsky coincidió también con el presidente de la Cámara Industrial de Alimentos, Fernando Pache, para quien etiquetar únicamente los alimentos envasados resulta una ―gran injusticia‖ (Búsqueda Nº 1.929). ―Hay un descrédito inaceptable a los alimentos envasados que no se condice con la realidad‖, afirmó la experta.

Los números de Uruguay en cuanto a sobrepeso y obesidad son alarmantes: la prevalencia de obesidad supera el doble del promedio mundial tanto en adultos como en niños.

Para Socolovsky, el decreto no garantiza una solución al problema y asume una relación directa entre el consumo de alimentos procesados y el desarrollo de la obesidad y las enfermedades no transmisibles que no corresponde, ya que en ello inciden múltiples factores. Entre ellos citó las preferencias de consumo, la educación nutricional o la actividad física.

―No es verdad que engordemos por los alimentos procesados. Nuestra dieta se basa 60% en comida casera o de restaurante y 40% restante de envasados. Pero igual comemos pésimo porque tenemos un consumo altísimo de carnes y de muy pocas frutas y verduras‖, afirmó.

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