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Argentina prevé dejar de comprar gas al país

Argentina prevé dejar de comprar gas al país

Bolivia ha dependido a lo largo de su historia de la venta de materias primas. Primero fue la plata, luego el estaño y la goma, y finalmente el gas. Esa dependencia de los recursos naturales ha hecho que la economía sufra los rigores de la oscilación internacional de precios y le ha impedido avanzar en su industrialización y diversificación económica.

En la última década, gracias al aumento de los precios internacionales del petróleo, la dependencia de la economía con respecto a los hidrocarburos se acentuó aún más. El país se reprimarizó a niveles nunca vistos.

En esa situación de fragilidad existe ahora un riesgo serio: Argentina, que compra el 40% del gas que exporta Bolivia, ha anunciado que en dos años prescindirá de ese producto. De cumplirse esta advertencia, el país dejaría de recibir unos 1.500 millones de dólares al año, una cifra elevadísima para su pequeña economía.

El secretario de Energía de esa nación, Javier Iguacel, anunció a Clarín que “en dos años ya no vamos a necesitar el gas de Bolivia, ni nada, pero entendiendo que hay un contrato a largo plazo estamos tratando de ajustarlo a algo que sea bueno para los dos países”.

Las razones para no comprar el gas comprometido en el contrato binacional son varias, pero fundamentalmente dos: la primera es que Argentina ha empezado a producir abundante gas natural (tipo shale) en su campo de Vaca Muerta. En los próximos años se espera que esa producción sea aún mayor. Por lo tanto, Argentina, un país que requiere grandes cantidades de fuentes de energía para fogonear su economía y calentar sus casas en invierno, ya no necesitará importar gas desde Bolivia.

El segundo factor es el precio. Bolivia le vende a Argentina el gas a precios altos, gracias a fórmulas ideadas en gobiernos previos al de Evo Morales. Pero ahora tiene a disposición otras opciones de importación, sobre todo de ultramar. Trinidad y Tobago, en el Caribe, exporta gas crionizado (congelado y comprimido) en grandes barcos, que Argentina compra y regasifica en estaciones especiales que ha construido. El precio del millón de BTU de ese carburante (de entre cuatro y cinco dólares) es más barato que el que compra de Bolivia (a siete dólares).

Aunque el Gobierno lo ha venido negando, Argentina ha ido comprando cada vez menos gas de Bolivia. En invierno Bolivia debe enviar un mínimo de 20,9 millones de metros cúbicos diarios de gas y un máximo de 24,6 millones, pero Argentina sólo adquiere unos 15 millones.

Es hora de que Bolivia busque otros mercados pero, para eso, primero, debe encontrar nuevos reservorios de gas.

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