Argentina: perspectiva de género al volante

Argentina: perspectiva de género al volante

Para obtener la licencia de conducir en el país sudamericano habrá que conocer sobre perspectiva de género, igualdad de derechos y violencia patriarcal. La medida es pionera en el continente

Género, roles y estereotipos. Violencia. Patriarcado. Femicidos y crímenes de odio. Todos conceptos que integran desde ahora el material de estudio obligatorio para obtener la licencia de conducir en Argentina.

"Creemos que la conducción de un vehículo necesita mucho más que una persona que tenga destreza o conocimientos técnicos respecto de normas y señales”, sostiene Pablo Martínez Carignano, director de la Agencia Nacional de Seguridad Vial de Argentina.

"El tránsito es interacción social por excelencia”, sostiene el director del organismo en diálogo con DW. "Queremos conductores que puedan convivir de manera pacífica y solidaria en la vía pública”, y desterrar "la violencia vial, que tiene un fuerte componente machista, con estereotipos muy marcados”, explica.

Así, a partir de este mes de marzo, toda persona que quiera acceder a una licencia de conducir en el país sudamericano deberá aprobar, como parte de los contenidos teóricos requeridos, un módulo especial sobre perspectiva de género.

"El recurso cultural se muestra como un aspecto de vital influencia en lo que respecta a la incorporación de normas de género relativamente cristalizadas”, puede leerse en la fundamentación de la normativa.

Por eso, se disponen nuevos contenidos con el fin de "promover valores de igualdad y la deslegitimación de la violencia contra las mujeres en la conducción de vehículos, la vía pública y la seguridad vehicular”, indica la publicación del Boletín Oficial.

"Creo que es una medida de acción positiva muy interesante que, en la medida que la hace obligatoria, contribuye a que todas las personas -hombres, mujeres y diversidades-, tengan la oportunidad de conocer a qué refiere el género”, y de reflexionar sobre "las desigualdades que persisten en la sociedad patriarcal”, afirma Ana Falú, directora deCISCSA, Ciudades Feministas e integrante de la Red Mujer y Hábitat de América Latina y el Caribe, consultada por este medio.

"En el tránsito se observan muchísimo los comportamientos violentos hacia las mujeres. Los insultos, las formas violentas de conducir son muy masculinas y machistas”, asegura la profesora Falú desde la provincia argentina de Córdoba.

Y argumenta: "Un auto que ha tenido por única dueña a una mujer, vale más que el de dueños varones en el mercado de los usados: eso habla de formas de conducir”.

La diferencia en cifras
"En Argentina, del total de licencias emitidas, el 70 % corresponde a varones, y el 30 %, a mujeres”, indica Martínez Carignano.

"Sin embargo, esta proporción no se mantiene cuando observamos los muertos por siniestros viales, en que la proporción pasa a ser de 85 % de hombres y 15 % de mujeres -y estas incluso, en muchos casos, como acompañantes de vehículos conducidos por varones-”, revela el funcionario argentino.

Y continúa: "Tampoco respecto a los casos positivos de alcoholemia, en que la proporción es de 90 a 10, ni en las competencias ilegales de velocidad o la violencia callejera por discusiones de tránsito, en que la diferencia es de 100 a 0, respectivamente”, detalla el director de la ANSV.

Así y todo: "Aún hay mitos que escuchamos a diario, como que las mujeres son "lentas” o "temerosas”, o que, para ser un buen conductor, hay que conocer "la ley de la calle” o ser "osado”, enumera Martínez Carignano. Sin embargo, "esto es insensato”, asevera.

Recepción de la medida
"Creo que los resultados se verán a largo plazo”, evalúa, por su parte, Martín Turletti, ingeniero mecánico especializado en Accidentología vial, consultado sobre las nuevas disposiciones.

Y enmarca: "Si bien estoy de acuerdo con educar a la sociedad respecto a la igualdad de derechos, en nuestro país tenemos una educación vial deficiente. Con lo cual, a la hora de modificar contenidos, priorizaría mejorar la calidad de conducción de la población, adoptando instancias evaluativas más rigurosas”, precisa Turletti a DW.

Los cambios son recientes y la ciudadanía va confrontándose lentamente con la temática. No faltan las críticas y el escepticismo, pero las nuevas generaciones se muestran en gran medida de acuerdo.

"Creo que los cambios son muy positivos”, dice a DW Ianis Safigueroa Fischbein, porteño de 18 años y pronto a rendir su examen en abril.

"Muchas situaciones de violencia de género y micromachismos vividos en la vía pública son fruto de la ignorancia, y transformar la perspectiva de género en requisito para conducir puede generar una mayor sensibilidad y empatía entre lxs conductores”, reflexiona.

El lenguaje inclusivo en el sector del transporte
Las novedades, en tanto, prometen además ser visibles a lo largo y a lo ancho del territorio: habrá cambios en señales de tránsito, afiches callejeros y comunicaciones oficiales de todo tipo.

Ya que, en consonancia con los cambios en los requisitos, el Ministerio de Transporte ha editado una"Guía práctica de Comunicación con sensibilidad de género" en donde recomienda el uso del lenguaje inclusivo (mediante el cual se procura, por ejemplo, no usar las terminaciones en "o” -masculinas- como forma universal), así como la adecuada visibilización de mujeres y diversidades.

La experiencia argentina es única en su tipo, y promete ser monitoreada con detalle por otros países del continente.

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