Argentina imprime pesos las 24 horas del día, pero sigue faltando papel moneda

Argentina imprime pesos las 24 horas del día, pero sigue faltando papel moneda

Las dos plantas de impresión han visto ralentizado su trabajo por la infección de una parte de sus trabajadores.

Argentina tiene problemas de dinero. La mayoría son graves y generales, como el déficit fiscal y la falta de acceso al crédito externo. Pero hay uno muy concreto: faltan billetes. El Banco Central no ha dejado de emitir moneda durante las 24 horas del día para financiar la paralización económica por la pandemia, pero las dos plantas de impresión han visto ralentizado su trabajo por la infección de una parte de sus trabajadores. Algunos banqueros, como Jorge Brito, presidente del Banco Macro, reclaman con urgencia billetes de denominación más alta.

El mayor billete que circula en Argentina es de mil pesos. Equivale, al cambio real, a nueve dólares o 7,5 euros. Y no es fácil encontrarlo. Para cubrir la demanda del pasado fin de semana, con fiesta de la independencia y puente, el Banco Central tuvo que distribuir a los bancos 185.000 millones de pesos en billetes de cien (menos de un dólar al cambio real), con lo que una modesta retirada de fondos del cajero automático implicaba irse a casa con un fajo voluminoso.

En lo que va de año, el Banco Central ha emitido ya más de 1,35 billones de pesos para cubrir el déficit fiscal (la recaudación ha caído un 20% desde marzo) y financiar subsidios como el Ingreso Familiar de Emergencia, que se pagará por tercera vez en los próximos días. Beneficia a unos nueve millones de personas y cada ronda cuesta más de 90.000 millones de pesos. Eso implica, al margen del riesgo inflacionario, un enorme esfuerzo físico. En junio, las dos plantas impresoras del Banco Central pusieron en circulación 50 millones de billetes de mil, dos millones de billetes de 500, 12 millones de billetes de 200 y 540 millones de billetes de cien.

Las imprentas trabajan las 24 horas del día, con turnos de ocho horas. Pero la covid-19 ha complicado las cosas. En la planta que hasta 2012 pertenecía a la empresa Ciccone Calcográfica (la estatización no pudo ocultar un caso de corrupción que supuso la condena del ex vicepresidente Amado Boudou), 31 empleados contrajeron la enfermedad y hubo que paralizar la producción en dos ocasiones, la segunda por cuatro días. En la planta de Retiro hubo solamente cuatro enfermos. La Casa de la Moneda asegura que la situación está normalizada, pero mantiene equipos de reserva para suplir posibles nuevas bajas.

La necesidad de billetes no se relaja. El próximo pago de subsidios inquieta de nuevo a los bancos, encargados de su distribución. Jorge Brito, de Banco Macro, y otros responsables de entidades crediticias consideran urgente la creación de un nuevo billete de 5.000 pesos, como mínimo, para aliviar la escasez de papel moneda. Brito asegura que los argentinos “han duplicado la cantidad de efectivo” que manejan y se queja de que los billetes pequeños dificultan el transporte y el almacenaje de dinero.

El Banco Central y el presidente de la República, Alberto Fernández, llevan meses estudiando la puesta en circulación de un billete de 5.000 pesos. Pero prefieren aplazarla de momento, quizá hasta el año próximo, para no suscitar sensaciones inflacionarias. Desde que empezaron la pandemia y la consiguiente paralización económica, la inflación en junio fue de 2,3% (2019 se cerró con un 53,8% anual) y se espera llegar a diciembre de 2020 por debajo del 40%, si la gigantesca masa monetaria emitida estos meses no provoca distorsiones en los precios.

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