Argentina envía a España al hijo de Raúl Alfonsín como nuevo embajador

Argentina envía a España al hijo de Raúl Alfonsín como nuevo embajador

Ricardo Alfonsín llega a Madrid con la misión de coordinar con el Gobierno español la estrategia con Venezuela.

El presidente argentino, Alberto Fernández, enviará en las próximas semanas a Madrid a Ricardo Alfonsín como embajador en España. La decisión de darle un puesto tan importante al hijo de Raúl Alfonsín, presidente de Argentina entre 1983 y 1989 y padre de la democracia argentina, tiene lecturas internas como forma de golpear a la oposición -a la que pertenece Alfonsín-, pero también una externa muy importante, ya que es una señal de cara a Venezuela.

Pedro Sánchez, que ha impulsado un giro a la posición española respecto al régimen chavista, sabe que tiene un aliado en Alberto Fernández en este asunto. El hijo de Alfonsín se encargará de engrasar ese vínculo y la estrategia de ambos gobiernos.

"Queremos demostrar que éste no es un Gobierno de extremos, ni populista, y qué mejor que enviar a España a un dirigente de la oposición, un hombre con un apellido histórico de la democracia argentina", dijo a EL MUNDO una fuente de acceso diario al ministro de Exteriores argentino, Felipe Solá.

El embajador durante los últimos cuatro años en Madrid ha sido Ramón Puerta, un dirigente peronista enviado por el Gobierno anterior de Mauricio Macri. Ahora su puesto lo ocupará un radical. Carlos Bettini, embajador durante los 12 años de kirchnerismo (2003-2015) y el candidato de Cristina Kirchner para ocupar el cargo, vio como la posición quedaba en manos del hijo de Alfonsín por decisión de Fernández.

Aunque muy lejos de alcanzar la estatura política de su padre, Alfonsín hijo fue diputado nacional y candidato a la presidencia en 2011. Quedó tercero, con el 11% de los votos, arrasado por el 54% de Cristina Kirchner, hoy vicepresidenta de Fernández. Ricardo es físicamente un calco de Raúl y hoy está distanciado de su partido, al que acusa de ponerle palos en la rueda al nuevo presidente peronista.

"Este Gobierno tiene que manejarse sin recursos, sin plata y encima en la oposición reaccionan como si no quisieran que las cosas se arreglen", dice.

EL HEREDERO DE RAÚL

Alfonsín, de 68 años y sin experiencia diplomática, recordó que su padre, muerto en 2009, "representó al Estado [argentino] en el diálogo político en Venezuela durante las presidencias de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner", entre 2002 y 2007. "Y no dejó de ser radical por hacer lo que cualquier hombre con sentido de Estado hubiera hecho", añadió.

Las conversaciones que haya tenido con su padre probablemente le sean útiles a Alfonsín para la misión en Madrid. Los Gobiernos de Sánchez y Fernández mantienen una postura similar de cara al régimen venezolano: creen que Nicolás Maduro es un interlocutor imprescindible.

Buenos Aires ya no reconoce a Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela. España, oficialmente, sí, aunque el propio Pedro Sánchez lo redujo recientemente en una intervención parlamentaria a "líder de la oposición".

"Nosotros no reconocemos al Gobierno de Guaidó", ha dicho el ministro de Exteriores argentino. "No nos gusta cómo gobierna Maduro, pero por eso no vamos a dejar de reconocer que es un Gobierno que nació en la democracia y que después se volvió autoritario. Ganar o perder se tiene que resolver en las urnas".

Cuando Solá hizo estas declaraciones, Argentina ya había retirado las cartas credenciales a la embajadora designada por Guaidó. En diálogo con EL MUNDO, fuentes de primera línea de la Cancillería ampliaron la posición del país. "En Venezuela queremos mediar, queremos trabajar con el Grupo de Contacto. Y es cierto que hay ahí una visión compartida con España".

MEDIADOR DEL CONFLICTO CON VENEZUELA

Según el diario Clarín, "el Gobierno argentino se involucró de manera directa en la crisis venezolana en una mediación junto a la Administración del peruano Martín Vizcarra y el canadiense Justin Trudeau", que a su vez tratan el asunto con Cuba.

La posibilidad de que Argentina y España sumen fuerzas como mediadores es, llamativamente, un punto de coincidencia entre los dos hombres que reclaman el poder en Caracas. Maduro llamó la semana pasada a crear un grupo de "países amigos" para "fortalecer la democracia" en Venezuela y abrió la puerta a un diálogo bilateral con Estados Unidos.

Según Maduro, fueron informados los gobiernos de España, México, Panamá y Argentina, además de la UE. Guaidó, que es bien consciente de las diferencias entre Fernández y su vicepresidenta, Cristina Kirchner, muy cercana a Maduro y a La Habana, cree que la postura de Buenos Aires puede ayudarlo en sus objetivos.

"Yo estoy seguro de que Argentina sí puede ayudar a que entienda la dictadura que la única alternativa que tiene es generar garantías para una elección presidencial realmente libre. Así que creo que el rol de Argentina pudiera ser clave para en algún momento destrabar el juego".

De eso se hablará en las próximas semanas en Madrid, con Ricardo Alfonsín como interlocutor cercano.

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