Argentina cede casi todo en la negociación para evitar una cesación de pagos general

Argentina cede casi todo en la negociación para evitar una cesación de pagos general

13:17 - Argentina cede casi todo en la negociación para evitar una cesación de pagos general

Tras meses insistiendo en que solo cerraría un "acuerdo sustentable" y en que no haría nuevas propuestas para la restructuración de 66.000 millones de dólares que le debe a acreedores privados, Argentina confirmó este lunes que está dispuesta a mucho más de lo que decía. El objetivo es evitar una nueva cesación de pagos general como la de 2001, y para llegar a esa meta, el gobierno de Alberto Fernández cedió ante muchas de las demandas de los tenedores de bonos emitidos con jurisdicción de Nueva York, los más combativos y riesgosos para el país.

Martín Guzmán, ministro de Economía argentino, hizo su primera propuesta a los acreedores el 22 de abril y aseguró que era "la primera y la última". Desde entonces se sucedieron tres propuestas en las que Argentina fue cediendo. Si la primera implicaba que el país dejara de pagar 64.700 millones de dólares de capital e intereses y no comenzara a abonar un solo centavo hasta 2023, la última plantea un alivio de 50.400 millones de dólares y propone pagar ya dentro de un año, en septiembre de 2021. Buenos Aires dio plazo hasta el 4 de agosto a sus acreedores para recibir una respuesta.

Así llega a su fin la ilusión de Fernández de gobernar durante cuatro años sin casi destinar partidas del presupuesto nacional al pago de las obligaciones externas. El presidente peronista está cediendo incluso más de lo que el Fondo Monetario Internacional (FMI) considera recomendable para que el pago de la deuda sea sustentable, y lo que parece una buena noticia -las acciones argentinas se recuperaron hoy en forma notable en Wall Street- es en realidad la alegría por anticipado de los acreedores: la Argentina cedió, pagará y probablemente ceda aún más.

LA FALLIDA ESTRATEGIA DE FERNÁNDEZ

Si la quita de capital era de entre un 12 y un cinco por ciento en la propuesta inicial, en esta última se reduce a entre un tres y un 1,5 por ciento. Para evitar la novena cesación de pagos de su historia, Argentina propone también una mejor tasa de interés, del 2,9 al 3,5 por ciento. Pero los bonistas piden más, entre un 3,6 y un 3,9 por ciento, dependiendo del grupo de que se trate. La estrategia de Buenos Aires de dividir a los acreedores y poner en el punto de mira al más duro, Black, Rock, no funcionó, porque la negociación confirmó lo obvio: todos quieren cobrar, todos quieren más dinero.

El último trofeo que se resiste a entregar Guzmán, un académico de Columbia especializado en reestructuración de deudas soberanas, aunque sin experiencia política, es el de las Cláusulas de Acción Colectiva (CAC). Las CAC determinan que, superado un umbral de aceptación, todos los acreedores deben avenirse a la propuesta, pero esas CAC han ido sufriendo una evolución, hasta una reforma impulsada por el FMI en 2015 que es a la que se aferra Guzmán. Esta nueva versión de las CAC le hubiera permitido a Argentina en 2005 renegociar el cien por ciento del "default" de 2001 y, así, ahorrado miles de millones de dólares derivados del litigio con los "fondos buitre". Ese es el triunfo simbólico que no quiere ceder Guzmán.

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