Argentina asegura que pagará las facturas del gas pendiente

Argentina asegura que pagará las facturas del gas pendiente

El embajador argentino en La Paz, Normando Álvarez, quiso tranquilizar al Gobierno boliviano por las demoras en la cancelación del gas exportado en los últimos meses, e indicó que tienen previsto realizar todos los pagos hasta fin de año, si bien reconoció que la situación económica que atraviesa el país vecino es delicada.

El embajador argentino en La Paz, Normando Álvarez, quiso tranquilizar al Gobierno boliviano por las demoras en la cancelación del gas exportado en los últimos meses, e indicó que tienen previsto realizar todos los pagos hasta fin de año, si bien reconoció que la situación económica que atraviesa el país vecino es delicada. Unido a otras decisiones recientemente tomadas por el ministro argentino Javier Iguacel, como la cancelación de Gasoducto del Nordeste, diferentes expertos advierten de una inminente tensión comercial cuyo objetivo parece ser abaratar la factura. El Ministerio de Hidrocarburos bolivianos, por el momento, mantiene silencio y asume las demoras y el resto de las decisiones como parte de la dinámica habitual del sector.

“Ya se informó que había tres cuotas de gas que se debía, se pagó una, y la idea es ponernos al día antes de fin de año”, dijo a los periodistas a la salida de la reunión del nuevo canciller, Diego Pary, con el personal acreditado en el país. Álvarez reconoció que su país enfrenta una crisis muy fuerte y dijo que es necesario asumir medidas para revertir esa mala situación; sin embargo, insistió que honrará sus deudas acumuladas. El problema de la Argentina es precisamente de dólares, pues la escasez provocada por la fuga de capitales ha disparado el dólar, y en ese contexto, se encienden las alarmas.

El Ministro de Hidrocarburos, Luis Alberto Sánchez, informó la semana pasada que la deuda del vecino país suma alrededor de 250 millones de dólares por la exportación de dos meses de gas natural.

Los gobiernos subnacionales, por el momento, no reportan problemas en la liquidación de regalías por parte del Gobierno Central por la ausencia de estos pagos, por lo que de momento no ha afectado a la liquidez local y se espera que no lo haga.

Tensiones
Las relaciones entre Bolivia y Argentina a máximo nivel están congeladas luego de que por tres veces se suspendiera la reunión prevista entre los presidentes de ambos países. Sin embargo, en el marco de las relaciones energéticas y de hidrocarburos, la relación había resultado cordial entre el Ministro boliviano Luis Alberto Sánchez y su homólogo Juan José Aranguren, apartado recientemente al tratarse de una de las figuras más controvertidas del gabinete, que ratificó que guardaba sus ahorros fuera del país en plena crisis del dólar.

Argentina cobró una multa simbólica de dos millones de dólares por tres días de suministro irregular desde Margarita. El asunto generó un precedente poco amistoso, pero Sánchez igualmente tendió la mano de la colaboración. YPF se ha adjudicado diferentes áreas de explotación; se ha analizado – sin concretarse – la propuesta de Refinor de comprar hasta mil millones de GLP en diez años, puesto que Bolivia no lo utiliza al tener muy demorada la planta petroquímica de Yacuiba; y también se ha analizado el ajuste de tarifas comprando más gas y a más precio en invierno, pero menos el resto del año, asunto que quedó sin respuesta al caer Aranguren, aunque la propuesta no convenía al país.

El sustituto de Aranguren, Javier Iguacel, también procedente de la aristocracia petrolera, inició su gestión sin titubeos y hace diez días canceló el gasoducto del nordeste argentino (GNEA) que pretendía llevar gas boliviano y salteño hasta Santa Fé y que en casi una década de construcción había dilapidado el doble de los 1.300 millones de dólares que se presupuestaron para su ejecución total.

La cancelación del proyecto fue catalogada por el diario Clarín como una señal por la que Argentina no cumpliría con el contrato firmado que debe alcanzar los 27 millones de metros cúbicos diarios hasta 2026, sin embargo el contrato no contempla ese extremo. Hasta el momento el Ministerio de Hidrocarburos no se ha pronunciado sobre el asunto.

Argentina, los precios y la dependencia

El experto Raúl Velásquez, de la Fundación Jubileo, y otros analistas advirtieron que Bolivia quedaría expuesta de no lograrse nuevos mercados que sustituyeran al brasilero en el corto plazo. Lo cierto es que en 2019 finaliza el contrato que hasta entonces permitía nominar 30,5 millones de metros cúbicos y un mínimo de 24 al día, y que aunque se alargue por conciliación un par de años más, no se ha logrado un acuerdo estable, y más bien se tiene previsto negociar directamente con empresas privadas contratos cortos de volúmenes que, entre todos, pueden alcanzar unos 15 millones de metros cúbicos.

Bolivia tampoco ha concretado el proyecto de exportación a través de barcos metaneros, en Gas Natural Licuado ni hay proyecto para extender los ductos ni para la planta de licuefacción en un plazo razonable. Tampoco ha concretado los proyectos de industrialización de gran volumen como la planta petroquímica.

En ese contexto, el excedente de producción de gas en Bolivia y la ausencia de mercados potencia la posición de Argentina en su demanda de reducir precios, pues Bolivia no tiene una alternativa para la comercialización del gas ni de sus ingresos.

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