Argentina acuerda "complementariedad" con Brasil, pero mira de reojo el apoyo de Bolsonaro a Uruguay

Argentina acuerda "complementariedad" con Brasil, pero mira de reojo el apoyo de Bolsonaro a Uruguay

El gobierno argentino muestra predisposición con la agenda brasileña a costa de que Brasil no valide la estrategia bilateral que sigue Uruguay

En sigilo hasta tanto haya señales de lograr un mínimo acuerdo, el gobierno argentino, encabezado por Alberto Fernández, retomó en los últimos días su aproximación al Brasil que conduce Jair Bolsonaro para destrabar temas pendientes de honda repercusión para la marcha de la principal plataforma de integración argentina en la economía internacional, como lo es el Mercosur.

El tema no resuelto en la visita argentina a Brasil es el apoyo implícito que Bolsonaro está dando al intento del presidente Luis Lacalle Pou para avanzar en un tratado de libre comercio bilateral con China, anunciado semanas atrás. El mandatario pretende que el gobierno brasileño haga un pronunciamiento público que pondría en jaque al Mercosur tal como fue concebido hasta la fecha.

El pasado viernes, el canciller de Argentina, Santiago Cafiero, visitó la capital brasileña para entrevistarse allí con su homólogo, Carlos França, y poner en el papel un acuerdo que supondrá una rebaja del 10% del Arancel Externo Común (AEC), la columna vertebral de la unión aduanera lanzada hace tres décadas. De esta manera, y tras más de un año y medio de negociaciones, en el que no faltaron rispideces, Argentina concedió una ligera rebaja impositiva, que mantiene la protección sobre sectores de la industria liviana que el gobierno considera vulnerables a una eventual "avalancha de importaciones". Calzados, textiles, productos de la marroquinería y electrodomésticos seguirían protegidos con altos aranceles.

Este acuerdo implica una derrota para el ala liberal del gobierno brasileño, que encara el ministro de Economía, Paulo Guedes, que exigía una rebaja del 50% en toda la línea arancelaria.

El gobierno de Fernández también celebró que la reunión concluyera con un pronunciamiento bilateral que establece el compromiso de "trabajar en la complementariedad entre la agenda interna y externa del bloque con el objeto de profundizar la integración como una oportunidad colectiva de enfrentar los desafíos globales", en momentos en que Uruguay, con Lacalle Pou, pretende tomar otro camino.

Frente a este escenario, el entendimiento alcanzado hace escasos días tiene por objetivo para Argentina mostrar predisposición con la agenda brasileña, pero a cambio de no validar la estrategia que sigue Uruguay. Eso significará para el país vecino dejar de obstruir la agenda de negociaciones externas que los demás socios impulsan con terceros países o bloques, y entre los que se hallan acuerdos con Canadá y el Líbano, entre otros.

Al respecto, Cafiero también se entrevistó la semana pasada con el ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Bustillo, y acordaron mantener reuniones de trabajo mensuales para abordar la agenda bilateral y el espinoso tema del Mercosur, que ha provocado reproches mutuos entre los presidentes de ambas orillas.

El acuerdo alcanzado entre el canciller argentino y su homólogo brasileño todavía debe pasar por el acuerdo de Paraguay y Uruguay para ser finalmente aplicado. Se descuenta aquello, aunque eso volverá a poner al gobierno de Lacalle en posición de exigir a Brasil su apoyo al diálogo con China, ya que eso formaba parte del acuerdo que ambos tenían para movilizar la agenda del Mercosur hacia un lugar que Argentina de ningún modo pretendía promover.

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