Ángel Losada, enviado especial saliente de la UE para el Sahel: "La seguridad de Europa depende del Sahel, es frontera directa"

Ángel Losada, enviado especial saliente de la UE para el Sahel: "La seguridad de Europa depende del Sahel, es frontera directa"

Tras más de 200 viajes a la zona, este diplomático español acaba su mandato, tras cinco años de intenso trabajo, con Mali como su mayor preocupación: "No habrá paz en el Sahel si no hay paz en Mali"

"La Unión Europea tiene que hacer todo lo posible para ayudar al Sahel. Es una cuestión de urgencia". Son palabras de Ángel Losada, hasta hoy representante especial de la Unión Europea para esta región, un cinturón que atraviesa África del Atlántico al mar Rojo y que une -de Mauritania hasta Eritrea- el sur de Argelia, Mali, Níger, Burkina Faso, el norte de Nigeria, la línea central de Chad y Sudán y el norte de Etiopía. Tierra de nadie en la que convergen problemáticas como la presencia de grupos criminales y de ideología yihadista, luchas ancestrales, rutas de tráficos ilícitos y los efectos del cambio climático.

España hace tiempo que la considera "frontera avanzada". Algo con lo que Losada está de acuerdo: "El Sahel es la frontera de nuestra frontera. Con la desintegración del régimen libio, es nuestra frontera directa porque el Sahel afecta directamente a nuestras Islas Canarias".

"La seguridad de Europa depende de la seguridad en el Sahel", declara rotundo para mencionar dos elementos que considera claves: la explosión demográfica que experimenta la región y la falta de desarrollo.

Tras un mandato de cinco años, con más de 200 viajes a la zona, Losada acaba de terminar su misión y desde hoy le releva en el cargo Claudia del Re, ex viceministra de Exteriores italiana que ha trabajado como 'número dos' de Luigi di Maio. "Ahora mismo, el corazón del mandato es el proceso de paz en Mali, porque no habrá paz en el Sahel si no hay paz en Mali", descifra como el reto más acuciante que deja en manos de su sucesora, durante esta entrevista con EL MUNDO.es como broche de misión.

"Intentar conseguir una situación de paz en Mali es fundamental en su papel como mediadora de la UE en el proceso de paz. El proceso de paz iba por buen camino pero se ha visto entorpecido por dos golpes de Estado", describe. "Hay que presionar todo lo posible y con todos los instrumentos a nuestro alcance para que el acuerdo de paz elaborado en Argel se aplique en todas sus dimensiones: en cuestiones de desarme y reinserción de los grupos armados en el ejército y en la administración, la confirmación del cese el fuego y las reformas institucionales". Este acuerdo de paz sellado en 2015 ha tenido sus logros, según Losada. "Ha puesto fin a la guerra y ha garantizado la integridad territorial de Mali. Y además, ha hecho que los diferentes grupos se reúnan" para dialogar.

Más allá de Mali, otro pilar importante para la UE en la región es "apoyar todo el proceso de regionalización del G5 (una organización que une a los países más pobres del mundo: Mauritania, Mali, Burkina Faso, Níger y Chad) para poner en común sus fuerzas armadas y crear un ejército conjunto e implementar un Plan Marshall para el desarrollo". Según el diplomático español, "esta organización es el único interlocutor válido que tenemos en la región pero corre peligro por el golpe de Mali y por la inestabilidad en Chad".

Losada, que también desempeñó el cargo de embajador europeo para el proceso de paz en Libia, afirma que la estabilidad del país árabe es una pieza más de la complejidad de la faja del Sahel. "Para Mali y Níger, la cuestión libia es clave. Si no se soluciona Libia, muy difícilmente vamos a poder avanzar en el Sahel. Libia y el Sahel están estrechamente vinculados y la situación en Libia tiene un efecto inmediato allí. De hecho, la rebelión tuareg se produjo como una de las consecuencias de la desintegración del régimen libio", afirma.

"Todos estos países tienen un proceso desintegrador", señala poniendo como ejemplo los movimientos independentistas en Sudán o Etiopía. Y en este contexto, "Libia tiene un efecto esencial en todo el Sahel. Pero la situación ha degenerado de tal forma que Libia se ha convertido en un supermercado de armas. El problema libio ahora mismo ha sido sobrepasado por la situación real y económica de esos países", elabora, citando como ejemplo a Chad.

A sus ojos, el proceso que está viviendo Libia con el establecimiento de un alto el fuego el pasado octubre y la reunificación, en febrero, de las dos entidades rivales en un Gobierno de Unidad Nacional, "sólo puede ser beneficioso para toda la región". Y mantiene: "Toda solución del problema libio tiene un efecto positivo para el Sahel".

Si los conflictos de Libia y Mali tienen vasos comunicantes, también la inestabilidad en Burkina Faso vive un efecto contagio desde Mali. Y aquí entra en juego la problemática de las milicias radicales islamistas que operan en la zona. "Los grupos yihadistas están instrumentalizando las tensiones ancestrales, en una estrategia a largo plazo para presentarse como los únicos que pueden dar seguridad y paz en la zona, supliendo al Estado". La inabarcable geografía del Sahel ha facilitado santuarios para los grupos terroristas y criminales en el pasado. Pero en los últimos años, tras la derrota del califato del Estado Islámico en Siria e Irak, el Sahel ha vivido un trasvase de su actividad aprovechando vacíos de poder. "Es difícil hacer una correlación directa y expresa, pero indudablemente cuando un movimiento como el Estado Islámico busca ir más allá de sus propias fronteras, una de esas fronteras que va a buscar es también el Sahel. Pero la región tiene su propia dinámica", explica.

El Sahel es una de las regiones del planeta con más presencia de tropas internacionales, pero la coincidencia en el tiempo de varias misiones no ha impedido la proliferación de grupos armados ni la inestabilidad y violencia que sufre directamente la población civil. ¿Puede la aproximación europea instalar la paz, derrotar al Estado Islámico? "El Sahel es un problema africano que ante todo tiene que ser resuelto por los africanos. La UE no puede suplantarlos. Lo más que podemos hacer es ayudarles y trabajar con ellos. Todo proceso tiene que ser pedido y apropiado por ellos. No podemos imponer ningún modelo. La UE es consciente de ello y lo asume", responde Losada.

"Lo que tenemos que hacer los europeos es apoyarles, en ningún momento inmiscuirnos en los asuntos internos de estos países, lo que a la postre sería siempre negativo por una idea que podría ser concebida como neocolonialismo. ¿Es suficiente ese apoyo? Tiene que serlo, porque ellos tienen que ser dueños de su propio destino, de su propia soberanía", apuntala.

Este junio el presidente francés, Emmanuel Macron, anunció una reducción de la presencia militar francesa en el Sahel, con cierre de bases y el replanteamiento de la operación Barkhane. "La reestructuración francesa, a la larga es positiva porque las tropas no se pueden quedar eternamente. Francia no desaparece, solo va a reestructurar su presencia. Hay preocupación. Pero hay países, como Níger, que dicen que si Francia sigue ayudando con Inteligencia no necesitan botas en el terreno", precisa Losada, que subraya que paralelamente la UE está reforzando su presencia con misiones de formación policial y militar. También destaca el trabajo de España, que ostenta el mando de la misión EUTM en Mali, "muy comprometida" y desempeñando "un papel admirable".

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