Andrés Allamand, ministro de Exteriores de Chile: "Ahora estamos más fortalecidos"

Andrés Allamand, ministro de Exteriores de Chile: "Ahora estamos más fortalecidos"

Pocos políticos pueden atesorar un currículum a su altura y a varios niveles. Como deportista, llegó a defender la camiseta de su país como jugador de rugby. Como abogado, fundó su propio bufete sin haber cumplido los 30 años. Como cargo público, ha hecho un largo recorrido desde diputado hasta ministro de Exteriores del Gobierno de Piñera

Admirador de Winston Churchill, Andrés Allamand cita una de sus frases para explicar su gran pasión por el político británico: "El triunfo no es el final, la derrota no es fatal. Lo que cuenta es el coraje". El canciller chileno ha sido jugador de rugby, abogado, escritor, diputado, senador, ministro de Defensa, y ahora, la voz del segundo Gobierno de Sebastián Piñera en el extranjero. Su misión en Madrid: explicar el proceso político chileno como algo positivo para el país.

¿Cómo se mide la pérdida reputacional de Chile en el exterior tras las graves protestas del año 2019?

El prestigio internacional de Chile se mantiene. Ese estallido se produjo al principio de manera pacífica, pero luego sufrió un inusitado brote de violencia que afectaron nuestra imagen. Al mismo tiempo, hoy se valora que una crisis política haya sido encauzada institucional y democráticamente como Chile lo ha hecho. Creo que salimos fortalecidos. Yo he advertido en Europa una valoración muy alta de lo que la sociedad chilena y el gobierno chileno han conseguido: una salida articulada políticamente.

Piñera ha podido salir ganando de toda esta crisis pero, ¿qué ha salido ganando Chile?

La decisión de los chilenos fue darse una nueva Constitución y generar las bases hacia el futuro en una doble perspectiva. El asunto de la Constitución ha sido desde los 80 un factor de división y no de cohesión en Chile. Las democracias sólidas se constituyen en torno a una adhesión fuerte a su carta fundamental. En segundo término, el país debe progresar con mayor grado de cohesión. Los chilenos aspiran a que el progreso económico de la nación lleve de la mano mayor progreso social.

¿Qué influencia puede tener en la región la actual crisis venezolana?

La democracia en América Latina no está exenta de problemas. Venezuela es una gran anomalía en la región. Aunque ha habido otras crisis, ninguna ha generado una regresión dictatorial como la de Venezuela, que tiene una dictadura pura y dura. Yo espero que de ahora en adelante haya una convergencia mayor entre todos aquellos que queremos contribuir a la transición democrática en Venezuela. Hoy día hay tres grupos que prestan atención a lo que pasa en Venezuela: el grupo de Lima, de Contacto y de Estocolmo. La posición chilena es que debería producirse una convergencia entre todos ellos para hacer más efectiva la presión internacional. Este domingo hay elecciones que no serán reconocidas y que no tendrán ni un umbral mínimo de legitimidad.

¿Tiene miedo a la injerencia extranjera de grupos como Podemos en la política chilena?

No es miedo, pero constato que, efectivamente, hay fuerzas políticas que se autodefinen como próximas a Podemos, y eso es un cambio de escenario. Estas tres últimas décadas en la política chilena se han visto marcadas por la alternancia en el poder de dos coaliciones orientadas desde el centro izquierda y el centro derecha. Hoy se percibe una influencia fuerte de Podemos y una menor presencia de fuerzas de la socialdemocracia europea.

¿Qué queda de la sombra de Augusto Pinochet en la política chilena?

Queda la decisión, expresada en el plebiscito de octubre, de dejar atrás el régimen de Pinochet. Eso es elocuente. Aunque técnicamente la Constitución que vamos a remplazar, en su formulación por parte del Gobierno del presidente Lago, siguió siendo percibida como herencia del régimen militar.

¿Y era así?

La Constitución de los 80 ha tenido, en su camino, importantes modificaciones hasta hoy. Pero muchas veces la política no tiene que ver con la rigurosidad jurídica sino con el simbolismo de que esa Carta Magna mantuviera en su data la fecha de 1980. El mensaje del Chile de hoy es avanzar a un Chile constitucional con la mirada en el futuro y no en el pasado.

¿Qué problemas del Chile actual tienen que ver con la desigualdad del país?

Uno de los mensajes políticos que emergen de 2019 es la idea de apuntalar el progreso pero hermanarlo con la cohesión social. El presidente Macron ha dicho estos días que una de las crisis actuales de la democracia global es la brecha social. Chile ha bajado significativamente su desigualdad, pero no hay duda de que es un factor para desencadenar protestas y malestar. Hay que avanzar hacia un mundo con menor desigualdad entre países y en el interior de los países.

¿Le convenía más a Chile la victoria de Biden o la de Trump?

Veo con muy buenos ojos el triunfo de Biden, porque prefiero a la primera potencia del planeta involucrada en solucionar los problemas globales y no aislada. Estuve presente en la conversación del presidente electo Biden con el presidente Piñera y una de las cosas que señaló Biden es que al día siguiente de su toma de posesión iba a retornar al acuerdo de París. Además, América Latina no estuvo en el radar de la Administración Trump. Yo veo ahí una oportunidad para Europa y para España: China es hoy nuestro principal socio comercial en América Latina, pero a muchos nos gustaría que España y la UE tuvieran mucha más presencia.

¿Cómo se percibe la presencia económica española en Chile?

Es muy fuerte, y se percibe en los sectores bancario, energético e infraestructuras. Una de las tareas de este viaje es intercambiar puntos de vista con los empresarios españoles para mostrarles el actual proceso político chileno para que la presencia española siga fluyendo con más fuerza porque Chile va a seguir siendo el país serio y confiable se las últimas décadas.

¿Qué queda en usted del jugador de rugby que defendió la camiseta de su selección durante seis años?

Jugué muchos años y tuve el honor de representar a mi país. El rugby es una escuela para la vida. Como el juego es fuerte, el respeto a las reglas es fundamental. Si no se respetan las reglas es imposible jugar. La mayor enseñanza es el respeto a las reglas y a los adversarios. Cuando ganas, humildad. Cuando pierdes, dignidad.

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