América Latina sería la región con la economía más golpeada

América Latina sería la región con la economía más golpeada

A pesar del fuerte impacto por causa de la pandemia en todos los rubros, expertos apuntan a las relaciones con Asia como esperanza para recuperación.

La incertidumbre aún es alta y el rumbo de la actividad puede mejorar durante los próximos meses. Sin embargo, todo apunta a que América Latina sería la región del mundo que sufrirá el mayor golpe económico a causa de la pandemia.

Si bien las últimas previsiones del FMI indicaban que la eurozona tendría un desplome superior del PIB, de 10,2% frente al 9,4% de América Latina, los expertos dicen que efectos como el desempleo, la pobreza y la desigualdad, entre otros, dejarían un saldo negativo mayor que en el resto de las regiones del mundo.

E incluso no es seguro que se cumpla que los países del Viejo Continente registren una mayor contracción, pues mientras la Cepal estima una caída en Latinoamérica de 9,1% este año, el Banco Central Europeo espera un desplome de 8% en la zona del euro.
En el resto del mundo, se ven caídas menores en todas las latitudes: 3% en los países emergentes, 0,8% en Asia, 5,8% en la Europa en desarrollo, 4,7% en Medio Oriente, 3,2% en África Subsahariana y 4,9% en el conjunto del planeta. Cabe apuntar que de los anteriores, con la excepción de África y Medio Oriente, todas las demás tendrían un repunte superior al de América Latina, de tan solo 3,7% en 2021.

Eric Parrado, economista Jefe del BID, apunta en esa dirección. “Latinoamérica se ha vuelto el epicentro de la pandemia y al mismo tiempo registra el impacto más profundo en términos de actividad económica. Las proyecciones de pérdida de ingresos y empleo en 2020 superan a las de los países desarrollados, Asia emergente y África Subsahariana. En ambos frentes hemos tenido los mayores problemas”.

Y, como complementa Pablo Lacoste, profesor de Estudios Avanzados de la U. de Chile, este mayor impacto no es solo por el PIB. “Esta será la región más afectada debido a su vulnerabilidad social. Después de la pandemia, se va a descubrir que los niveles de pobreza habrán trepado del 30% al 50% en muchos países. Esto se da por razones estructurales y sistémicas, la baja calidad institucional, su alto nivel de economía informal y la corrupción. En dos o tres meses veremos las cifras que confirmen esta tendencia”.

Entre las razones detrás de este mayor impacto, está lo que Parrado denomina una triple parada súbita. “La primera es el impacto de las cuarentenas, particularmente en el empleo. Una persona pobre tiene tres veces más probabilidad de perder su trabajo que una acomodada. La segunda es el comercio, con menos demanda para nuestros productos y menores precios. La caída superará el 10% y más para los productores y exportadores de petróleo, pues su precio está 40% más bajo. La tercera es una baja en la entrada de capitales, hay menos inversión extranjera y los que reciben remesas han visto caídas de entre 10% y 30%”.

Por hacer énfasis en el empleo, el Observatorio Laboral del BID indica que ya se han perdido más de 25 millones de empleos por la pandemia. Y las familias de menores ingresos se llevarán la peor parte. Según su encuesta, el 45% dice que hay un miembro familiar desempleado. Y este número aumenta al 70% en el caso de hogares de bajos ingresos, por el 15% en los de altos recursos. Cabe recordar que el último informe de la OIT apuntaba al dato inédito de 41 millones de desempleados en la región en 2020 y el riesgo de que el 60% de trabajadores pierdan el trabajo, lo que convierte a Latinoamérica en una de las más afectadas, pues sus esperanzas de repunte son menores.

Y estas no son las únicas cifras. El Banco Mundial recientemente dijo que unos 30 millones de personas de la región saldrían de la clase media para volver a la pobreza, lo que ubica a América Latina como la más golpeada en este sentido, peor que Europa y África.

Las estadísticas facilitadas por la Cepal indican retrocesos por todos los rubros. Prevé que la desocupación sea de 13,5% (44,1 millones de personas), frente al 8,1% de 2019; la pobreza subirá en 45,4 millones hasta 230,9 millones o el 37,7%, y la desigualdad también crecerá, pues el índice Gini pasaría de 4% y un 4,9%. América Latina ya era la región más desigual antes de la pandemia.

ESPERANZA ASIÁTICA

Pero en medio del debate de si Latinoamérica será la región más golpeada, se desarrolla uno paralelo: los países que más miren a Asia y al Pacífico serán los que mejor se recuperarán.

Juan Ruiz, economista jefe para Latinoamérica de BBVA Research, apunta que “dentro de la economía mundial, esperamos un dinamismo relativamente mayor de las economías asiáticas, y China en particular, respecto a la europea o la norteamericana”.

Por poner ejemplos de países con vínculos con la región, está China, que crecería 1,8% este año según los datos de la Ocde, lo que le ubica como uno de los pocos que terminaría en positivo, o Corea del Sur, que solo se contraería un 1%.

Daniel Velandia, director de estudios económicos de Credicorp Capital, también indica que “es cierto que Latinoamérica se perfila como la región más afectada, al menos entre los emergentes, especialmente por el mayor ruido político en la región y la menor confianza. Eso sí, se puede esperar que países como Chile, Perú y Brasil puedan aprovechar sus mayores vínculos con China y los países asiáticos, que ya tienen una importante recuperación”.

Un indicador de esto podría ser las mayores recuperaciones esperadas para 2021 en países como Chile y Perú, que junto con la de Colombia, son las más altas.

Entre las monedas de la región, por otro lado, son también las de Chile (1,48%) y Perú (6,43%) las menos devaluadas entre las latinas.

Y el comercio de productos altamente demandados en Asia, como ocurre con Perú y Chile con el cobre, también beneficiarían su recuperación al percibir mayores compras desde antes por la recuperación de la economía de esa región.

Esto sin contar con que el precio de muchos de estos es más alto que al inicio de la pandemia. El cobre está en US$311,6 la libra, frente a los US$282,5 de enero; el oro está en US$1.962,1 la onza (US$1.528,1 en enero), o la plata, con un valor de US$27,13 la onza, frente a los US$18,05 de enero.

Eso sí, como afirma Ruiz, “en varias economías asiáticas, la recuperación se ve más por la oferta que por la demanda. Esta debilidad puede limitar el impulso positivo sobre las exportaciones de América Latina”.

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