América Latina podría contraerse hasta un 4% a causa de la pandemia

América Latina podría contraerse hasta un 4% a causa de la pandemia

El organismo pide a los países de la región que canalicen ayudas para proteger a la población más vulnerable. Sólo un tercio de la población más pobre tiene cobertura sanitaria.

América Latina y el Caribe afrontan la crisis del coronavirus desde una posición más débil que la del resto del mundo. Antes de la pandemia, Cepal -Comisión Económica para América Latina y el Caribe- preveía que la región crecería un máximo del 1,3% en 2020.

Sin embargo, los efectos de la crisis han llevado a cambiar esa previsión y ahora el organismo pronostica una caída del PIB de al menos un 1,8% que podría alcanzar, en el peor de los escenarios, un 4% o incluso más. "El impacto económico final dependerá de las medidas que se tomen a nivel nacional, regional y mundial", señala CEPAL en su reciente informe América Latina y el Caribe ante la pandemia del COVID-19. Efectos económicos y sociales.

El informe señala que la crisis económica derivada de la pandemia llegará a la región por cinco vías: en primer lugar, por la caída de las exportaciones ante la disminución de la demanda de sus principales socios comerciales (principalmente China); en segundo lugar, por la caída de los precios de las materias primas, especialmente del petróleo; en tercer lugar, por la interrupción de las cadenas globales de suministro, comenzando por los proveedores chinos y luego por la producción europea y estadounidense, que afectaría principalmente a México y el Brasil; la cuarta vía sería el turismo, con caídas previstas en los países caribeños de un 25%; finalmente, también afectará al crecimiento económico de la región "la intensificación de la aversión al riesgo y el empeoramiento de las condiciones financieras mundiales".

El informe destaca que los sectores más afectados por las medidas de distanciamiento social y cuarentena son, lógicamente, los de servicios. En la región, los sectores que podrían sufrir las mayores contracciones -comercio, transporte, servicios empresariales y servicios sociales- proveen el 64% del empleo legal. Según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) el 53% del empleo de la región se llevan a cabo en la denominada economía sumergida. Estos trabajadores acusarán el golpe de la pandemia de la forma más virulenta posible: no sólo se quedarán sin ingresos sino que, además, se encuentran fuera de los sistemas de protección social y sanitaria que, por otro lado, son mayoritariamente endebles en la región.

De hecho, pocos países cuentan con prestaciones de desempleo; en 2019, solo en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador y Uruguay contaban con un seguro de desempleo para los trabajadores legales.

Desigualdad sanitaria
En materia de asistencia sanitaria, hay grandes brechas en el acceso a los sistemas de salud. La participación en los planes de seguro de salud para las personas empleadas de 15 años o más era solo del 57,3% en 2016, y entre la población con ingresos más bajos, la cobertura era solo del 34,2%. A ello se suma que las dificultades para acceder a los centros de salud son agudas en las zonas rurales y remotas. Según destaca el estudio de Cepal, "generalmente los sistemas de salud se organizan en torno a servicios en el sector público para las personas de bajos ingresos, servicios del seguro social para los trabajadores formales y servicios privados para quienes puedan costearlos" y se lamenta de que "los sistemas permanecen segregados y claramente desiguales al ofrecer servicios de distinta calidad a diferentes grupos poblacionales".

En el ámbito educativo, el impacto de la crisis también será muy significativo. Cepal asegura que la suspensión de las clases tendrá también un efecto negativo en la nutrición de los niños y en la participación de los padres (especialmente de las mujeres) en el mercado laboral.

Alrededor de 85 millones de niños y niñas de la región reciben un desayuno, un almuerzo de media mañana o una comida completa en la escuela por lo que, con los colegios cerrados, su alimentación se va a resentir. Además, esos niños y niñas requieren cuidados que sobrecargan el tiempo de las familias, en particular el de las mujeres

Cepal asegura que es probable que las familias más pobres envíen a sus hijos al mercado de trabajo, lo que aumentará las tasas de trabajo infantil. La OIT estima que actualmente el 7,3% de los niños de 5 a 17 años (unos 10,5 millones de niños) de la región trabajan.

Para minimizar el inevitable impacto de la pandemia, Cepal pone sobre la mesa varias recomendaciones. En primer lugar, los expertos de este organismo aconsejan a los gobiernos de la región que pongan en marcha estímulos fiscales "de un monto suficiente para apoyar los servicios de salud y proteger los ingresos y los empleos". Cepal insiste en que es necesario garantizar el suministro ininterrumpido de bienes esenciales, en particular productos farmacéuticos, equipos médicos, alimentos y energía.

El informe destaca también la importancia de reforzar los sistemas de protección social para apoyar a las poblaciones vulnerables. Deben ampliarse los programas no contributivos como las transferencias directas de efectivo a los más vulnerables (...) y debe prestarse apoyo inmediato a los trabajadores de las mipyme, los de bajos ingresos y los del sector informal".

Cepal pide también que se levanten las sanciones sobre Venezuela y Cuba para permitir su acceso a alimentos y suministros médicos. "Es tiempo de solidaridad, no de exclusión", sentencia el informe.

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