Alfonso Prat-Gay: “En estos dos años, ha habido un acercamiento notable entre Chile y Argentina”

Alfonso Prat-Gay: “En estos dos años, ha habido un acercamiento notable entre Chile y Argentina”

El ex ministro de Hacienda de Argentina anticipa que la relación debería ser aún mejor dada la afinidad entre los Presidentes Piñera y Macri. En el plano personal, revela que planea escribir un libro y que está considerando postular a la gobernación de Tucumán.

El ex ministro de Hacienda de Argentina anticipa que la relación debería ser aún mejor dada la afinidad entre los Presidentes Piñera y Macri. En el plano personal, revela que planea escribir un libro y que está considerando postular a la gobernación de Tucumán.

Era considerado uno de los ministros estrella del presidente argentino, Mauricio Macri, pero al año de haber asumido la cartera de Hacienda, Alfonso Prat-Gay dejó el cargo de manera sorpresiva en diciembre de 2016.

Desde ese momento, el destacado economista ha mantenido un bajo perfil, dedicándole tiempo a su familia -sus padres fallecieron el año pasado con siete meses de diferencia- y realizando conferencias. La semana pasada, estuvo de visita en Santiago para participar en la duodécima Conferencia Anual Andina de LarrainVial, en la que habló sobre el pasado, presente y futuro de la economía argentina.

En medio de reuniones con inversionistas, Prat-Gay conversó en exclusiva con Pulso sobre su paso por el gobierno, su posible regreso al sector público, su visión respecto de lo que han hecho sus sucesores y de la relación entre su país y Chile.

¿Cómo describiría su paso por el Ministerio de Hacienda?

-Fue un año intenso, donde sentamos las bases de lo que vino después y un año en el que hubo que tomar decisiones muy fuertes para ordenar el funcionamiento de la economía. Eso básicamente fue la principal tarea que me pidió el Presidente y lo que nosotros cumplimos.

Esencialmente, me pidió cinco cosas: eliminar los controles cambiarios, recuperar las estadísticas del Indec, resolver la cuestión con los bonistas en Nueva York, volver al mercado internacional y resolver la cuestión de los activos no declarados de los argentinos a través de un amplio blanqueo. Estas cosas las conseguimos en seis meses.

¿A qué se debió su salida?

-Me parece que ya estaba cumplida la tarea y en esta etapa de mantenimiento hacía falta otra cosa. El presidente dividió mi Ministerio en dos, así que evidentemente la decisión fue “bueno, esta es una primera etapa y la segunda etapa es diferente”.

¿Siente que quedó alguna tarea pendiente?

-Argentina todavía está para reconstruir, hay tanto por hacer y, por supuesto, una persona no lo va a resolver y quizás tampoco un equipo y una gestión, van a ser varios equipos, pero como dije antes, siento que las cinco prioridades que me planteó el presidente las cumplimos en tiempo y formas.

¿Qué ha hecho en los últimos 15 meses?

-Me he dedicado a mi vida personal que estaba un poco dejada y no mucho más que eso. En lo profesional, estoy dando conferencias, estoy planeando escribir un libro y estoy muy involucrado tratando de ayudar a Cambiemos en los lugares donde se pueda ayudar. Incluso estoy evaluando la posibilidad de ser candidato a gobernador en Tucumán, que es una de las regiones donde todavía Cambiemos no ha logrado doblegar al peronismo. Tengo la visión que para estar en política no hace falta estar en un cargo, que la vocación política no depende del cargo, sino de lo que uno tiene para aportar.

Pero sí le gustaría volver al sector público…

-Tengo esa vocación, no hay más remedio.

¿Cómo evalúa la gestión económica del equipo que asumió a fines de diciembre de 2016?

-Me parece que más o menos han mantenido los lineamientos originales de la estrategia. Me agrada ver cada vez que el Presidente y los ministros ratifican el gradualismo fiscal, que fue una de las banderas de mi gestión, no por una cuestión de orgullo personal, sino porque estoy convencido de que es el único camino posible.

Hace un par de meses, el gobierno aplazó por un año las metas de inflación. ¿Cómo ve esto?

-Ese cambio habría que haberlo hecho a fines de 2016 o principios de 2017 y no a fines de 2017. Como consecuencia de insistir en una meta de inflación que era incompatible con el gradualismo fiscal y con el realismo fiscal, diría yo, el Banco Central mantuvo tasas reales de interés demasiado altas, lo que tuvo un efecto sobre la actividad económica, sobre el tipo de cambio, y a través del tipo de cambio, tuvo un efecto sobre el balance comercial, que es uno de los capítulos a atender en estos momentos.

Me parece que la corrección de la meta, al llegar tarde, también generó cierto ruido por el lado de la inflación y es bastante claro que esa desinflación que vimos de manera muy contundente a lo largo de 2016 y principios de 2017 se frenó a mitad del año pasado.

Se demoraron demasiado tiempo en algo bastante obvio y, además, cuando lo modificaron, da la sensación que se quedaron cortos, porque cuando uno ve las expectativas de la encuesta del Banco Central, están más cerca de 20% que de 15%.

¿Cómo se ven las perspectivas hacia adelante para la economía argentina?

-Es una economía que está saliendo de muchos años de distorsiones, de prepotencias, de abusos institucionales. Es una economía que todavía tiene esa herida muy abierta, pero que no tiene las ataduras ni los desequilibrios que tenía anteriormente, que empieza a crecer, se recupera el salario real y esto es algo que planteamos desde el inicio.

¿Cómo ve el futuro político de Cambiemos, considerando que les fue bastante bien en las elecciones de medio período?

-Lo que saco en limpio de las elecciones es que el cambio viene de abajo hacia arriba en el sentido que es el pueblo argentino el que se cansó del régimen anterior, es el que buscó una alternativa de cambio en 2015. Ese pedido de cambio se vio ratificado con creces en la elección de octubre, con un resultado que ni siquiera el gobierno se imaginaba y que indica una madurez de los argentinos que saben que el cambio cuesta, que no tiene resultados inmediatos y que conviene seguir en este camino, porque a la larga van a llegar los resultados.

¿Prevé altas probabilidades de continuidad del gobierno?

-Espero que el Presidente Macri se presente y que sea reelecto y espero que después tenga una gran presidencia con el apoyo del radicalismo y de la Coalición Cívica. Si eso se consigue, entonces seguramente para 2023 va a haber muchos dirigentes de Cambiemos que van a estar listos para tomar esa posta.

¿Cuál es su visión de las relaciones entre Argentina y Chile?

-No estoy tan metido como estaba un año y medio atrás, pero en general creo que durante estos primeros dos años ha habido un acercamiento notable entre las dos naciones. Ahora se agrega un elemento adicional que no es menor y es la afinidad que existe entre Macri yPiñera. La relación ya era muy buena con el gobierno de Bachelet y todo indica que debería mejorar aún más con la nueva administración de Chile.

Acá se ha dicho que el cambio de gobierno ha influido en las mejores expectativas. ¿Está de acuerdo?

-Por supuesto que tiene muchísima influencia, o sea, las expectativas son el principal combustible de la economía, para bien y para mal. En general, los cambios de gobierno siempre generan una expectativa, salvo algunas excepciones. En el caso particular de Piñera, él ha tenido la perseverancia de insistir en su camino y vuelve con el aprendizaje de un primer mandato y con enseñanzas que seguramente lo van a hacer un mejor líder. Creo que es muy bueno repetir a Felipe Larraín en Hacienda.

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