Alerta en los países asiáticos ante el efecto bumerán

Alerta en los países asiáticos ante el efecto bumerán

China es ahora un refugio e impone cuarentena a los viajeros.

Conforme el coronavirus se expande descontrolado por Europa, Estados Unidos y Oriente Medio, miles de personas tratan de buscar sosiego en territorios más amables como China, Hong Kong, Taiwán o Singapur, donde por el momento han sido capaces de frenar la propagación del patógeno. El problema es que muchos de esos viajeros de última hora ya están infectados, con el consiguiente riesgo de que se produzca un rebrote en su lugar de destino. Un efecto bumerán que los gobiernos asiáticos están dispuestos a atajar como sea.

“En muchos países, el número de casos confirmados puede describirse como explosivo”, subrayó ayer mismo la jefe del ejecutivo hongkonés, Carrie Lam. “Si no adoptamos medidas estrictas, me temo que todos los esfuerzos de precaución hechos en los últimos dos meses serán un desperdicio”, resumió. En esta región, 50 de los últimos 57 positivos detectados eran personas procedentes de otras naciones, los llamados casos importados. Por eso, su Gobierno anunció que a partir del jueves pondrá en cuarentena a todos los viajeros que entren en la ciudad, independientemente de su procedencia y nacionalidad.

Guerra periodística

China retiró ayer las credenciales a los periodistas de al menos tres diarios de EE.UU.

Otro caso paradigmático es el de China, que en cuestión de semanas ha pasado de ser el epicentro de la epidemia a un refugio seguro contra ella, por lo que miles de ciudadanos chinos en el extranjero están tratando de regresar a sus hogares. Según un funcionario de la Administración de inmigración, Liu Haitao, cada día están llegando a los aeropuertos chinos unas 20.000 personas –un 10% de ellas extranjeras–, a las que hay que sumar las que entran por vía marítima o terrestre.

Eso ha provocado que ayer, por cuarto día consecutivo, hubiera un mayor número de casos importados que de transmisiones locales: 20 foráneos frente uno en casa, con lo que los de fuera ya suman 143. “La prevención de casos importados se ha convertido en una tarea clave de prevención y control de la epidemia en China. Debemos frenar con decisión su propagación a través de la frontera”, reseñó Wang Jun, funcionario de la Administración general de aduanas.

Temen otra ola de infección

Hasta 13.000 eurosde multa en Singapur y 30.000 en Taiwánpor violar las normas

Como resultado, desde el lunes es obligatorio que todos los pasajeros de vuelos internacionales que aterricen en Pekín, sean nacionales o extranjeros, cumplan una cuarentena de 14 días en centros designados por el Gobierno y que están sometidos a vigilancia, una estancia que deben pagar de su propio bolsillo. Pero no serán los únicos. En Shanghai ya se aplica una medida similar a los viajeros provenientes de una quincena de países –incluida España–, y otras urbes como Chongqing, Sanya o Wuhan, epicentro del brote, han tomado la misma decisión.

Tampoco le va a temblar la mano a las autoridades chinas a la hora de castigar a los que traten de engañarles. Sirva como ejemplo el caso de una ciudadana china de 37 años que acudió a una conferencia en Boston (EE.UU.) en la que se infectaron varias personas. La mujer tenía fiebre cuando abordó el avión de vuelta e intentó ocultarlo tomando medicamentos y mintiendo a la tripulación sobre su estado. Pero no coló, y a la llegada la sometieron al test, que dio positivo, por lo que la van a investigar por “obstruir la lucha contra la epidemia”.

También hay gobiernos regionales que han optado por fuertes multas para disuadir a la gente de que cumpla con las normas de cuarentena. Si en el caso de Singapur las sanciones pueden ser de hasta 13.000 euros, en el de Taiwán oscilan entre los 3.000 y los 30.000 euros. “Nos mantuvimos firmes para bloquear la primera ola de infecciones, pero se avecina una nueva, por lo que todos deberían cooperar con los esfuerzos de prevención”, subrayó el ministro de Salud taiwanés, Chen Shih Chung.

Mientras, arrecia la polémica por el origen del virus. Pese a que existe un amplio consenso en que el foco se inició en la ciudad de Wuhan, en el centro del país, oficiales chinos hacen circular la teoría de que se trata de un virus importado de Estados Unidos. En paralelo, Donald Trump no ha dejado en los últimos días de referirse al coronavirus como el “virus chino”, para irritación de las autoridades de Pekín. En este contexto, China retiró ayer las acreditaciones a los periodistas de The New York Times , Wall Street Journal y Washington Post . La medida es una respuesta de las autoridades chinas a las restricciones que la administración estadounidense ha impuesto a los periodistas chinos para trabajar en territorio americano.

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