Alemania veta las mascarillas de tela y exige el uso de las profesionales

Alemania veta las mascarillas de tela y exige el uso de las profesionales

14:05 - Merkel hace obligatorio el trabajo en casa para reducir el uso del transporte público

Se acabaron las mascarillas artesanales, hechas en casa o a juego con el vestuario. A partir de ahora, Alemania exige el uso de mascarillas profesionales, bien mascarillas quirúrgicas o las FFP2, para acceder al transporte público, a los comercios o a cualquiera de los servicios administrativos todavía abiertos, que siguen siendo muy pocos. Porque en la misma reunión mantenida entre la canciller, Angela Merkel, y los presidentes regionales de los Bundesländer en la que quedó fijado que solo las mascarillas profesionales ofrecen un nivel aceptable de protección, también se decidió prolongar al menos hasta el 14 de febrero el cierre vigente desde el 2 de enero, que afecta a gastronomía, ocio, cultura, deporte y comercio, excepto supermercados y farmacias, además de los colegios y guarderías.

Este último punto fue el más conflictivo, el que mantuvo la reunión bloqueada durante horas en busca de un acuerdo. Aunque son los Bundesländer los que tienen la competencia de la Educación y potestad, por tanto, para tomar los gobiernos regionales la decisión que cada uno considere más ajustada a su territorio, la canciller Merkel insistía en la conveniencia de establecer medidas válidas para todo el territorio alemán, más sencillas de entender y cumplir, así, para la población.

También ha presionado cuanto ha podido a los gobiernos regionales para que endurezcan las restricciones actualmente en vigor, respaldada por los informes de expertos que aseguran que las nuevas mutaciones del virus, especialmente la británica, tiene mayor capacidad de infección, aunque no causa una enfermedad más grave. Uno de sus logros fue un acuerdo que convierte en obligatorio para las empresas el trabajo en casa en todos los puestos que así lo permitan, una obligación que estará en vigencia hasta el 15 de marzo como mínimo, con el objetivo de reducir el flujo de personas que utilizan el transporte público.

Durante la reunión se plantearon incluso cierres en los servicios de transporte público, pero finalmente se optó por esta medida indirecta que ayudará a reducir los contactos en ese sector. Si en marzo del año pasado el «home working» alcanzó en Alemania al 30% de todos los trabajadores, actualmente solo el 14% adopta esa modalidad, un porcentaje que hacía recomendable convertir la recomendación en obligación.

«Las duras restricciones que los ciudadanos están respetando comienzan a dar sus frutos», comentó la canciller Merkel, en su primera declaración con semillas de optimismo en meses, «pero no es momento de bajar la guardia y es necesario actuar ahora contra las mutaciones del virus, especialmente la detectada en Reino Unido».

Cierre de fronteras

En la declaración informativa tras la maratoniana videoconferencia, Merkel no descartó que Alemania cierre sus fronteras con el resto de países de la UE si no toman medidas similares para frenar las nuevas cepas del virus. «Si los países toman otros caminos… nosotros reintroduciremos controles fronterizos. No queremos eso, sino llegar a un acuerdo con nuestros socios», dijo la canciller alemana, partidaria de que en Bruselas se negocien restricciones y medidas de higiene y respuesta al nivel de incidencia conjuntamente, por parte de todos los países socios europeos.

Una de las propuestas que no logró consenso en esta reunión fue la imposición de un toque de queda en todo el territorio alemán, como el que ya está vigente en Baviera a partir de las 21.00 horas, del que Merkel sí era partidaria.

Alemania ha vuelto a superar los mil muertos diarios en las últimas 24 horas, con 15.974 nuevos contagios y 1.148 fallecimientos. Previa a esta videoconferencia, Merkel mantuvo otra con expertos virólogos que asesoran al gobierno alemán y que argumentaron los indicios de que tras este repunte que sufre el país desde el pasado 14 de diciembre están las mutaciones del virus, por lo que aconsejaban una mayor reducción de contactos.

Entre los expertos, todos ellos con nombre y apellido, está el director del Instituto Robert Koch, Lothar Wieler, que centraliza la información de la pandemia y que informa que el punto máximo en la línea de contagios se produjo el 18 de diciembre, con 33.777 y coincidiendo con la entrada en Alemania de la cepa británica a través de un viajero procedente de Reino Unido. Las personas curadas de coronavirus desde el inicio de la pandemia superan ya las 1.741.800 y las muertes ascienden a 48.770.

La cifra de casos activos es de 277.700 y, aunque la cifra decae ligeramente, «es momento de extremar las precauciones», ha advertido Wieler. En el conjunto de Alemania, la incidencia acumulada en los últimos siete días se sitúa en 123,5 casos por cada 100.000 habitantes. Entre los Bundesländer hay grandes diferencias de incidencia, motivo por el que los acuerdos para todo el territorio son más difíciles. Turingia mantiene una incidencia de 237,7, mientras que en Bremen es de 78,5. Pero la canciller Merkel insiste en la necesidad de medidas iguales y coherentes para todo el territorio, de fácil difusión y cumplimiento, para que obtengan un mayor grado de aceptación por parte de la población.

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