Alemania obtiene garantías de los talibanes para seguir evacuando personas después del 31 de agosto

Alemania obtiene garantías de los talibanes para seguir evacuando personas después del 31 de agosto

Podrán salir del país, en vuelo comercial, aquellos afganos que tengan visado

Inmediatamente después de que Merkel haya obtenido respaldo del parlamento alemán para su política sobre Afganistán, el diplomático alemán Markus Potzel, destinado en la Embajada de Afganistán entre 2014 y 2016 y designado para entablar contacto con los talibanes, ha informado que las primeras conversaciones han sido fructíferas. Los talibanes han aceptado la petición alemana de permitir que ciudadanos afganos que presenten la debida visa puedan seguir abandonando el país en vuelos comerciales más allá del 31 de agosto. La garantía de que esto será respetado ha sido obtenida durante una reunión en Qatar con Sher Mohamad Abbas Stanekzai, director adjunto de la oficina política de los talibanes en Qatar y reconocido como interlocutor válido por el negociador alemán.

Alemania ha anunciado que sus tropas abandonarán Afganistán y sus tareas en torno a la operación de evacuación en el aeropuerto de Kabul a partir del próximo viernes y confía en que los talibanes aseguren el funcionamiento de al menos un aeropuerto en la capital afgana. El Ministerio de Exteriores ha anunciado también que Alemania proporcionaría 100 millones de euros en ayudas de emergencia para los refugiados de Afganistán. «El dinero está destinado a apoyar a las organizaciones de ayuda internacional que apoyan a las personas en los países vecinos», ha precisado el comunicado.

Potzel está negociando cómo se procederá a partir del 31 de agosto y ha expresado la «necesidad urgente de contar con un aeropuerto que funcione en Kabul» como condición previa al trabajo de las organizaciones internacionales como Unicef, que están dispuestas a seguir apoyando a la población afgana con medicamentos y primeros auxilios. El portavoz de la oficina política de los talibanes en Doha, Suhail Shahin, ha informado por su parte, refiriéndose a la reunión con Potzel, que la retirada oportuna de las tropas extranjeras de Afganistán allana el camino para la reanudación de los vuelos civiles. Las personas con documentos legítimos podrían por tanto viajar en vuelos comerciales después del 31 de agosto.

El aval de Merkel
Después de que el presidente de EE.UU., Joe Biden, se reafirmase ante el G-7 en su intención de abandonar la evacuación a final de mes, Markus Potzel se ha convertido en la última esperanza para miles de personas que temen por su vida y a las que no dará tiempo a evacuar antes de esa fecha. Nacido en 1965 y exembajador alemán en Afganistán, ha sido designado como enviado especial del ministro alemán de Exteriores, Heiko Maas, para establecer contacto con los talibanes y negociar las condiciones de continuidad del flujo de la evacuación a partir de septiembre. Su misión es salvar la vida de tantos alemanes y afganos que han estado trabajando para Alemania como sea posible, así como personas cuya seguridad se vea amenazada bajo el régimen talibán, muy especialmente mujeres. La propia canciller Merkel ha avalado esta negociación ante el pleno del Parlamento, afirmando que «dado que la situación es la que es, nos concentramos ahora en la evacuación desde el aeropuerto de Kabul, pero mantendremos nuestro compromiso con los ciudadanos alemanes, los afganos que trabajaban para nosotros y con quienes ven comprometida su seguridad, especialmente mujeres, y para ello estamos dispuestos, si es necesario, a hablar con los talibanes».

«Las negociación tienen lugar en la sucursal a la que se han mudado altos mandos talibanes en Doha», explican fuentes diplomáticas, que informan también que «la misión requiere un gran conocimiento de la región y una gran sensibilidad para tratar con los islamistas, pero Potzel cuenta con todo eso y hay muchas esperanzas depositadas en él». Debido a que Alemania no reconoce al régimen talibán, no mantendrá conversaciones abiertas ni oficiales, pero está autorizado a establecer compromisos en nombre de Alemania. Potzel lleva en el Servicio Exterior 38 años, entre 2006 y 2009 fue asesor personal del entonces ministro de Relaciones Exteriores y hoy presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, y tras su trabajo como embajador en Afganistán fue nombrado representante especial del gobierno federal para Afganistán y Pakistán. Incluso habla dari, idioma en el que puede comunicarse con los talibanes. «Nos sentamos, bebemos té y charlamos», ha descrito las conversaciones con los islamistas. Su lema es no parecer nunca arrogante. Respeta las tradiciones y costumbres locales, de manera que invierte las primeras partes de cada reunión en preguntar a sus interlocutores cómo están sus familias e incluso sus animales, aunque sin olvidar cuál es el objetivo de tales conversaciones, que, como la canciller Merkel ha subrayado, «no pueden ser incondicionales» y «es evidente que no resultarán fáciles». Ya en 2020, Potzel, que está casado con la embajadora alemana en Irlanda, Deike Potzel, fue miembro de un grupo de diplomáticos que sostuvo conversaciones sobre el futuro de Afganistán tras la retirada de las tropas occidentales. Y fue él quien logró que los talibanes participaran en ese momento, lo que después ha supuesto una ventaja decisiva en el drama del rescate de Kabul.

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