Alberto Manguel: "Sin los libros de mi biblioteca soy un cangrejo sin caparazón"

ENTREVISTA AL PREMIO FORMENTOR DE LAS LETRAS 2017

Alberto Manguel: "Sin los libros de mi biblioteca soy un cangrejo sin caparazón"

Alberto Manguel (Buenos Aires, 1948) recibe hoy el Premio Formentor de las Letras 2017 porque, en palabras del jurado, su obra «constituye una de las más lúcidas indagaciones en la historia orgánica de la biblioteca universal».

Alberto Manguel (Buenos Aires, 1948) recibe hoy el Premio Formentor de las Letras 2017 porque, en palabras del jurado, su obra «constituye una de las más lúcidas indagaciones en la historia orgánica de la biblioteca universal». El escritor, traductor y editor argentino-canadiense trabajaba en una librería cuando conoció a Borges, quien, al borde de la ceguera, le pidió que fuera a su casa a leer para él. Hoy ostenta el mismo cargo que ocupó el autor de 'El Aleph': director de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires.

¿Cómo fue ser los ojos de Borges?

    Una lección en inteligencia, originalidad, humildad y humor. Y nada esto lo supe en aquel momento, cuando suponía que era yo quien estaba haciéndole un favor a ese viejito ciego.

¿Leer para otro le convertía casi en un actor?

    No, porque Borges no quería una lectura interpretada. La lectura que yo le hacía a Borges era lo más neutra posible. Lo que él quería era simplemente recuperar el texto, no escuchar un comentario.

Ahora, paradójicamente, ocupa el mismo cargo que Borges hace 50 años.

    Sí. Qué absurdo ¿no? Me recuerda la fábula de la rana y el buey.

Con una vida hecha y pudiendo elegir, ¿por qué aceptó dirigir la Biblioteca Nacional de Argentina que suena a cualquier cosa menos a retiro tranquilo?

    Porque sentía una deuda hacia el país que me había educado. Yo me formé en el Colegio Nacional de Buenos Aires. Poco de lo que aprendí después fue tan fundamentalmente importante para mí.

¿La digitalización matará las bibliotecas físicas?

    Por supuesto que no, como la fotografía no mató a la pintura, y el cine no mató al teatro. Cada tecnología renueva a las precedentes. Y la electrónica por cierto no es la última.

¿Cuál debe ser el papel de una biblioteca nacional?

    Debe ser la memoria, la identidad y la evidencia de la sociedad que la alberga.

¿Cómo se convence a la ciudadanía de que una biblioteca nacional no es solo un lugar de expertos?

    De mil maneras: dando el ejemplo, abriendo las puertas a lectores no tradicionales, haciendo exposiciones y eventos...

¿Cree en las campañas institucionales de fomento de la lectura?

    No. Salvo algunas, que se concentran en hacer de los maestros lectores apasionados, y podrán así contagiar a sus alumnos de esa pasión. Estamos por implementar un programa así en la Biblioteca Nacional.

¿Qué sintió al dejar en Montreal los 35.000 libros de su biblioteca?

    Gran desazón. Mis libros son mi exoesqueleto. Soy ahora como un cangrejo sin su caparazón. Ese caparazón me definía, me daba forma y refugio.

¿Qué decía esa biblioteca de usted?

    Eso habría que preguntarle a un visitante de mi biblioteca. Las bibliotecas son autobiografías, pero son los lectores quienes deben juzgar ese texto. Yo me reconozco en el hecho de que mi biblioteca tiene más Platón que Aristóteles, muchas novelas negras pero pocas de espías, mucha teología y literatura fantástica...

¿Qué destino querría para ella?

    No quiero decirlo por superstición.

¿Cuál es el enfoque y puntos de vista de 'Mientras embalo mi biblioteca'?

    Es una elegía por mi biblioteca perdida (perdida por el momento, al menos), a partir de la cual reflexiono sobre muchas otras cosas: el sentido de la pérdida, la biblioteca como orden del universo, el deseo de venganza, la literatura y los sueños, la amistad y mi pasión por los diccionarios...

¿Qué siente al ver la nómina de premiados con el Formentor, a la que se añade este año?

    Gran orgullo y un poco de vergüenza.

¿Por qué ha elegido en concreto '20.000 leguas de viaje submarino' para participar en las jornadas?

    Porque el Capitán Nemo es, como Ulises, el hombre que arriesga todo por una idea y, si bien sus métodos son equivocados por sanguinarios, cree en la posibilidad de un mundo mejor. Ese es nuestro deber ¿verdad?

 

 

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