Alberto Fernández dice que lleva semanas negociando “silenciosamente” con el FMI

Alberto Fernández dice que lleva semanas negociando “silenciosamente” con el FMI

06/12 - 21:33 - El nuevo presidente de Argentina presenta su gabinete y se fija la lucha contra el hambre como prioridad

Alberto Fernández presentó ya su Gabinete. El hombre que el próximo martes asumirá la presidencia de Argentina se rodeó de un equipo destinado a “afrontar un enorme desafío” porque, dijo, heredaba “un país en una situación financiera penosa”. Fernández no quiso anticipar su programa de gobierno pero anticipó algunos detalles esenciales: reveló que negociaba “silenciosamente” con el Fondo Monetario Internacional desde hacía semanas, subrayó la necesidad de reformar un sistema judicial en un estado “peor que crítico” y aseguró que su máxima prioridad sería luchar contra el hambre y mejorar las condiciones de vida del 40% de los argentinos que viven en la pobreza.

El jefe de gabinete (primer ministro) y, en palabras de Fernández, “alter ego del presidente”, será Santiago Cafiero, de 40 años, un “pura sangre” del peronismo cuyo abuelo fue el ministro más joven de Juan Domingo Perón y cuyo padre, disidente del neoliberalismo de Carlos Menem, ocupó la cartera de Desarrollo Social en los años críticos de Fernando de la Rúa y luego fue embajador ante la Santa Sede con Cristina Fernández de Kirchner. Cafiero es amigo personal del nuevo presidente (a juzgar por las continuas invocaciones a la amistad con unos y otros, en ciertos momentos pareció que Fernández presentaba a sus seres más queridos), trabajó durante años con el catolicismo de base y ofrece una imagen mucho menos tecnocrática que su antecesor, el macrista Marcos Peña.

Como “guardaespaldas legal” del presidente, por ser responsable de los textos que pasen a su firma, Alberto Fernández eligió a otra persona muy cercana y de extrema confianza. Vilma Ibarra, secretaria legal y técnica con rango de ministra, abogada y hasta ahora asesora del Congreso, muy crítica con la gestión de Cristina Fernández de Kirchner, fue su pareja sentimental hasta hace cinco años. Estableció asimismo una vicejefatura de Gabinete, dedicada a coordinar la crucial área económica, para la que designó a Cecilia Todesca, que ocupó distintos cargos en el Banco Central. El nuevo director de la entidad responsable de la política monetaria será Miguel Pesce, otro veterano de la institución. El presidente electo reveló que su equipo económico (ver pieza aparte) llevaba “semanas negociando silenciosamente” con el FMI.

Fernández dijo que acometería una “reforma profunda” del Estado y encargó su realización, como ministro de Asuntos Estratégicos, a Gustavo Béliz, un abogado y posgraduado en la London School of Economics que inició su vida laboral como periodista deportivo y cuya honradez pocos se atreven a discutir: dimitió como ministro de Carlos Menem porque se negó a cooperar con “actos de corrupción” y dimitió como ministro de Justicia de Néstor Kirchner por sentirse incompatible con Antonio “Jaime” Stiuso, jefe del espionaje argentino durante 34 años y de siniestra fama. En los últimos años, Béliz trabajó para el Banco Interamericano de Desarrollo en Washington y Montevideo.

El Ministerio de Asuntos Exteriores recayó en Felipe Solá, ex ministro de Agricultura y ex gobernador de Buenos Aires, un hombre sin experiencia diplomática ni conocimiento de lenguas extranjeras pero con una larga experiencia política. Fernández encargó a Solá que utilizara la red de embajadas para estimular el comercio exterior. Otro ministerio fundamental en Argentina, el de Agricultura, fue asignado a Luis Basterra, ingeniero agrónomo, diputado por Formosa y muy cercano a Cristina Fernández de Kirchner. El Gobierno necesitará los dólares de las exportaciones agrícolas para hacer frente a su deuda externa, por mucho que ésta se renegocie; a Basterra le corresponderá además muy probablemente apaciguar a las patronales agrarias cuando se les aplique el previsto aumento en las retenciones fiscales.

Daniel Arroyo, nuevo ministro de Desarrollo Social, será el encargado de avanzar en la lucha contra el hambre, una de las grandes prioridades del Gabinete peronista. Arroyo es reconocido como un experto en la materia: ocupó ya el mismo puesto en el Gobierno de Buenos Aires entre 2007 y 2013, y fue asesora en políticas sociales para organismos como el Banco Mundial y Unicef.

La compleja relación con los gobernadores provinciales corresponderá a Eduardo Wado de Pedro, nuevo ministro del Interior y miembro de La Cámpora (el núcleo de los más fieles a Cristina Fernández de Kirchner). En cuanto a la Seguridad, fue asignada a la antropóloga Sabina Fréderic, más partidaria de las políticas de prevención que de la represión. “Ella no recurrirá a los disparos por la espalda”, dijo Fernández, en referencia al controvertido protocolo macrista que permitía a la policía hacer uso del arma de fuego incluso en situaciones sin riesgo.

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