Alberto Fernández busca sobrevivir como presidente tras el ultimátum de Kirchner

Alberto Fernández busca sobrevivir como presidente tras el ultimátum de Kirchner

14:47 - La vicepresidenta lanza duras críticas contra el mandatario a través de una carta en la que pide que "honre la voluntad popular

Durante dos presidencias y ocho años (2007-2015), Cristina Fernández de Kirchner fue omnipresente para los argentinos en base a "cadenas nacionales", que es como se conoce a en el país a los discursos que, por ley, deben ser obligatoriamente retransmitidos por todos los canales de televisión y radios. Cristina no paraba de hablar, nadie podía dudar de qué pensaba y qué quería Cristina.

Todo cambió a partir de 2019, cuando pasó a ser vicepresidenta de la nación, institucionalmente la "número dos" del presidente Alberto Fernández. Cristina ya no hablaba. Sin conferencias de prensa, sin entrevistas y con muy pocos discursos, lo suyo pasó a ser el género epistolar desde la presidencia del Senado. Era en largas cartas abiertas donde se podía entender qué pensaba y qué quería la jefa del peronismo.

Esas cartas y los escasos discursos que dio desde diciembre de 2019 fueron creciendo en intensidad y en nivel de irritación, hasta que en la noche del jueves 16 de septiembre de 2021 llegó el portazo: fui yo la que te puso en la presidencia, Alberto, es hora de que me hagas caso.

Resumen para una carta extensísima que contiene frases para el asombro, impensables por parte de un vicepresidente hacia el presidente, mucho menos en público. Pero, se sabe, los guionistas de "House of Cards" y "Borgen" se deprimen cada vez que miran hacia Argentina. Sus guiones tuvieron grandes dosis de imaginación, pero si de verdad querían llegar a cumbres inalcanzables tendrían que haber contratado a la vicepresidenta argentina como consultora.

"Cuando tomé la decisión, y lo hago en la primera persona del singular porque fue realmente así, de proponer a Alberto Fernández como candidato a presidente de todos los argentinos y las argentinas, lo hice con la convicción de que era lo mejor para mi patria. Sólo le pido al presidente que honre aquella decisión", dice uno de los párrafos centrales de la carta que sacudió a todo el país y tomó a pie cambiado al gobierno.

"Como no soy mentirosa y mucho menos hipócrita (nunca digo en público lo que no sostengo en privado y viceversa), debo mencionar que durante el año 2021 tuve 19 reuniones de trabajo en (la residencia presidencial de) Olivos con el presidente de la Nación. Nos vemos allí y no en la Casa Rosada a propuesta mía y con la intención de evitar cualquier tipo de especulación y operación mediática de desgaste institucional".

La carta está repleta de críticas y de indicaciones acerca de cómo debería gobernar Fernández, un gran procrastinador de la política: suele demorar días, semanas y meses decisiones necesarias, y esta crisis política en la que la vicepresidenta le vació el gobierno retirando a sus altos cargos no es la excepción.

"Voy a ordenar el gabinete y terminar con esta discusión", dijo Fernández en la mañana del viernes a la web 'El Destape' tras una larga noche junto a su círculo más estrecho en la que analizó qué camino seguir: los medios locales coinciden en que buscará contemporizar, ceder ministros "propios" a cambio de que Cristina ceda algunos suyos, e intentar seguir adelante. La primera curva en la accidentada carretera argentina es la del 14 de noviembre, cuando las elecciones parlamentarias presumiblemente confirmarán la histórica y amplia derrota que sufrió el peronismo en las primarias del pasado domingo.

Hay observadores que incluso creen que se está ante un fin de ciclo. "La última criatura de Cristina Kirchner avanza hacia un ocaso prematuro y autogenerado", señaló en 'La Nación' el analista político Claudio Jacquelin.

La salida en tromba de la vicepresidenta está muy relacionada con su situación judicial. Procesada en varias causas, el hecho de que la justicia argentina reaccione y se active a partir de los nuevos vientos políticos es un dato muy peligroso para Fernández de Kirchner. Es también por eso que busca desesperadamente reorientar políticamente al gobierno para evitar quedar en situación de debilidad en el Parlamento.

Y mientras Fernández, el presidente, decide qué quiere hacer con el cargo para el que fue votado por el 48% de los argentinos hace menos de dos años, otro dato se hizo evidente: el Frente de Todos, marca electoral del peronismo, no es una coalición, que es lo que se vino pregonando desde 2019. Existe, y deja de existir, cuando Cristina Kirchner lo decida.

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