Alarma en Buenos Aires por situación de residencias de ancianos por covid-19

Alarma en Buenos Aires por situación de residencias de ancianos por covid-19

Solo en la Capital, ya son 29 los muertos en residencias y 132 los casos de covid19 en 13 establecimientos. El sistema, las necesidades y la falta de controles.

Las residencias de adultos mayores -todavía popularmente y mal llamadas «geriátricos», que corresponde a paradigmas arcaicos- son verdaderas bombas de tiempo, según informa hoy Página/12.
Las noticias que llegan de Europa son alarmantes: más del 50% de las muertes que se contabilizaban en la última semana de abril habían ocurrido en residencias.

Lo que sucede en el país espanta también: aparecen con frecuencia nuevos hogares como focos de contagio. Solo en la ciudad de Buenos Aires, ya son 29 los adultos mayores muertos en residencias y hay 132 casos positivos en 13 establecimientos.

Las históricas debilidades en el sistema de cuidados a personas mayores -como la ausencia de una ley nacional para estos espacios- quedan al desnudo. A lo mejor este escenario sea una oportunidad para prestarle más atención.

«La pandemia irrumpe en un mundo envejecido, que vive un fenómeno que he llamado ‗gerontoglobalización‘: la humanidad, en todo el planeta, logró conquistar años de vida. Constituyó a la vejez en una etapa larguísima, de 20, 25 años promedio», dice la gerontóloga Isolina Davobe a Página/12.

La población mayor de 60 años a nivel mundial está entre el 8 y 9 por ciento y la expectativa de vida promedio es de 80 años. «En los países más envejecidos, como Japón e Italia, enseguida apareció la pregunta: ¿qué hacemos con las personas mayores? La otra pregunta que apareció en el planeta, no sólo en la Argentina, es: ¿y con las residencias de larga estadía? ¿Qué hacemos?», describe la abogada e investigadora del Conicet.

«Viejismo» es el término que emplea para sintetizar el conjunto de respuestas y políticas de Estado que el coronavirus activó a nivel mundial. Término acuñado en 1969 por el psiquiatra Robert Butler para aludir a toda práctica que discrimine, invisibilice, desprecie o silencie a un ser humano sólo por ser viejo. «Se ha invisibilizado el fenómeno del envejecimiento. No se habla demasiado de él. Se ha desarrollado una cultura viejista, a partir del silenciamiento de los problemas específicos de personas mayores. Se las pone a todas en la misma bolsa, en el lugar de la dependencia. Nos equivocamos completamente», sentencia la
especialista. En esa dirección se inscriben medidas como la obligación de llamar por teléfono antes de salir o actitudes como culpar a los jubilados que no saben usar el cajero automático.

Las residencias en la pandemia
La tasa de internación en residencias de larga estadía es muy baja en la Argentina.

Está entre el 2 y 2,5 por ciento de los adultos mayores, según datos aportados por la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires. Esto se debe a «nuestra composición de familia latina», plantea Eugenio Semino, director de Tercera Edad del organismo. En estos días viene visitando residencias afectadas y hablando con familiares. Se encuentra siempre con un mismo sentimiento: la culpa. «El nono tiene que morir en casa pase lo que pase. Los sajones tienen una altísima tasa y la internación es voluntaria», compara.

El viernes, el Ministerio de Salud porteño confirmó el fallecimiento de 29 adultos mayores en residencias en la Ciudad de Buenos Aires, donde fueron confirmados 132 casos positivos en 13 establecimientos. En la semana que pasó fueron noticia los 37 contagios (30 residentes, siete trabajadores) y la evacuación en la residencia Carpe Diem, en Recoleta. También se confirmó el primer caso de covid-19 en una
institución de Mendoza que mantiene convenio con el PAMI.

Antes hubo otros casos muy resonantes. El del Apart Incas, por ejemplo, residencia privada ubicada en el barrio porteño de Belgrano, donde además de 21 infectados se registraron siete muertes, y el del Santa Lucía de Saldán, en Córdoba (convenio con PAMI), donde contrajeron la enfermedad más de 60 personas, entre internos y trabajadores, y hubo 10 muertes. Hubo un episodio de contagios masivos en el
partido bonaerense de Hurlingham, donde al menos siete personas se infectaron y varios mayores debieron ser trasladados para recibir atención médica. Otro caso importante en la provincia fue el de una residencia en Moreno, clausurada por no contar con habilitación (una muerte, 20 contagiados). En el ámbito porteño se sucedieron los allanamientos (en Flores, Devoto, Parque Avellaneda y Montecastro).

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