Acuerdo Mercosur-UE enfrenta desafíos de asimetrías y pandemia, según experto

Acuerdo Mercosur-UE enfrenta desafíos de asimetrías y pandemia, según experto

Argentina asumió hoy miércoles la presidencia "pro tempore" del Mercado Común del Sur (Mercosur) con importantes desafíos de este bloque para seguir promoviendo la integración regional, entre los que se inscribe terminar de materializar el histórico acuerdo comercial con la Unión Europea (UE) alcanzado a finales de junio de 2019.

El acuerdo, que actualmente se encuentra en fase de revisión legal, enfrentó las adversidades propias de la pandemia del nuevo coronavirus (COVID-19), que han impedido avanzar en su definitivo cierre y puesta en ejecución, y ahora también afronta una economía global que vislumbra "algunas prácticas proteccionistas", sostuvo el economista Jorge Marchini.

"El mundo está viendo cómo sale de la pandemia, la mayoría de los países con graves problemas de balanzas de pago están queriendo exportar más e importar menos. Esta tensión proteccionista puede ser alteradora", expresó el vicepresidente de la Fundación para la Integración Latinoamericana (Fila) en entrevista con Xinhua.

"Pero además las relaciones de América Latina y Europa están desniveladas, hay una condición que tiene que ver con la caída de los precios de los 'commodities' (materias primas), hay también que observar lo que sucederá con los tipos de cambio y cómo queda la reestructuración de las relaciones con el exterior de todos los países después de superada la pandemia", agregó.

Desde el Poder Ejecutivo argentino se ha estimado que el acuerdo Mercosur-UE generará un volumen de comercio anual de unos 100.000 millones de dólares. El convenio contempla eliminar los aranceles para el 93 por ciento de las exportaciones que desde la región se hacen a Europa, a la vez que se otorga un trato preferencial para casi todo el 7 por ciento restante.

Tras la revisión legal de al menos 10.000 posiciones arancelarias, según información oficial al momento de la rúbrica del convenio, el paso siguiente de este acuerdo será el de su aprobación en los parlamentos de cada uno de los países miembros de ambos bloques.

Sobre el actual período de revisión legal, Marchini apuntó a tensiones surgidas al calor de las negociaciones relacionadas con la entrada a Europa de productos agropecuarios latinoamericanos, y en el caso opuesto con el ingreso de textiles a Sudamérica, por referir algunos ejemplos.

"Algunos de los límites de la revisión son complejos, porque tienen que ver con productos que son de mucha significación, como los agropecuarios, que chocan con la defensa de la producción regional que hace Europa; el más notable es la carne, en el que existen diferencias en tanto Argentina supone ese mercado como una gran oportunidad", comentó.

De igual manera, Marchini indicó que las posiciones de algunos países europeos respecto al eventual impacto del acuerdo en el medio ambiente, "podrían volcarse a ser medidas proteccionistas que sean utilizadas luego como barreras para-arancelarias".

No obstante, el también profesor de la carrera de Economía en la Universidad de Buenos Aires (UBA) consideró fundamental reconocer que "existen profundas asimetrías entre ambos bloques", todo lo cual debería ser evaluado a un nivel de detalle que reduzca las posibilidades de acentuar las brechas del desarrollo.

"Hubo información sobre el acuerdo que no se conoció por trabajarse de forma reservada, no se hicieron públicos los estudios de impacto, sector por sector, de cuál es el efecto que tendrá el acuerdo en el empleo, la actividad económica de los países, fueron temas que quedaron pendientes", dijo.

Pese a las complejidades del proceso, Marchini aseveró que los países hoy tienen una necesidad de "abrirse al mundo" para generar recursos para sus balanzas de pago, deficitarias por el contexto de la pandemia.

"Existen asimetrías de productividad, de condiciones de los productos, de escalas de producción, que colocan en una situación desventajosa a los países periféricos. Pienso que tiene que tratarse el tema de las diferencias para poder lograr que el acuerdo sea verdaderamente complementario y no que profundice las asimetrías", enfatizó el vicepresidente de la Fila.

Al momento del anuncio del acuerdo, el 28 de junio de 2019 en Bruselas, Bélgica, se conoció que la Unión Europea liberalizaría el 99 por ciento de las importaciones agrícolas del Mercosur, de las cuales el 81 por ciento gozará de una completa eliminación de aranceles, y otro 17,7 por ciento tendrá cuotas o preferencias fijas, excluyéndose sólo unos 100 productos del bloque suramericano.

De esta manera, ingresarían al bloque europeo productos como la soya, carnes, frutas, legumbres y aceites de uso industrial producidos por el bloque suramericano.

La asociación estratégica entre Mercosur y la Unión Europea implica la integración de un mercado de 800 millones de habitantes, casi una cuarta parte del Producto Interno Bruto mundial, y con más de 100.000 millones de dólares de comercio bilateral de bienes y servicios, según datos oficiales.

Durante la 57 Cumbre de Presidentes del Mercosur, cónclave que se desarrolló hoy de manera virtual, el bloque integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, reafirmó su máxima voluntad para materializar el acuerdo, "instando a sortear los desafíos que han impedido la finalización de un proceso de más de 20 años de esfuerzo conjunto por un acuerdo amplio, equilibrado y ambicioso".

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